Juan Manuel Santos, en la sima de la desvergüenza, y en vez de responder por este descomunal desfalco y por otros fraudes, ha salido a pedirles mayores sacrificios a los colombianos, a recortar el presupuesto y a preparar otra reforma tributaria para que las compañías extranjeras, los grandes bancos internacionales y su alta burocracia puedan continuar la fiesta a costa del hambre y las penurias de millones de connacionales.
Las propuestas robledistas de embellecerle la cara al régimen, exigiendo no la desprivatización total de los sectores estratégicos de la economía, sino el “control político” a los gobernantes apátridas por el establo parlamentario, no conducen sino a corromper a las masas, a sembrarles ilusiones en el régimen opresor y a apuntalar a sus enemigos.
La suerte de 48 millones de colombianos no puede seguirse dejando a merced de los vaivenes del mercado; es decir, de los caprichos de los linces mundiales de las finanzas y de los apetitos de las multinacionales, a quienes con tanta obsecuencia les sirven Santos y sus congéneres.
Según se aprecia en las noticias y los comentarios de prensa, hay un estado de euforia en Colombia.
Por más que se trate de adornarlos, los impuestos al consumo han sido, son y serán siempre regresivos. La Revolución Francesa estableció la fórmula que aún hoy resolvería la cuestión tributaria mediante la siguiente regla simple: impuesto universal, progresivo y único. Los 1.500 artículos del Estatuto actual y los 900 de la reforma santista son el resultado de las maniobras de una burguesía decrépita por acomodarlo todo a sus exclusivas conveniencias.
El gobierno de Juan Manuel Santos puso en marcha el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. A lo largo de los últimos años Notas Obreras ha aportado su grano de arena al esclarecimiento de las desastrosas consecuencias que un acuerdo de esa índole acarreará para la Nación colombiana.
Una de las locomotoras que ha propuesto el actual gobierno, para la llamada prosperidad democrática, es el desarrollo minero, dentro de la que se encuentra el vagón del carbón, que ha sido noticia en los últimos días por la tragedia en Sardinata Norte de Santander.
Se hace necesario un profundo sacudimiento ideológico y político dentro de ese otro patrimonio nacional que es la Unión Sindical Obrera; de lo contrario, la batalla por la defensa de la compañía y la riqueza petrolera y gasífera de la nación seguirá seriamente comprometida.
El domingo 9 de octubre, en un artículo firmado por Norbey Quevedo, El Espectador destapó lo que ha venido a convertirse en un escándalo de proporciones similares o mayores a las de Agro Ingreso Seguro.
Los días 6, 7 y 8 abril se llevó a cabo en Cartagena el V Foro Económico Mundial, en su versión latinoamericana. Antes de instalarse se dio un gran despliegue de seguridad y una enorme campaña de difusión enfocada a presentar el evento y sus asistentes como la cumbre del saber mundial, como si se tratara del más grande honor para el país y como si en sus deliberaciones estribara la futura redención de nuestros pueblos.