Que los obreros y los campesinos, los pequeños y medianos industriales y agricultores nacionales, las personalidades democráticas y patrióticas, las bases sindicales y políticas de izquierda, conmovidos por la suerte que le espera a Colombia, se levanten consecuentemente contra designio imperialista y de la gran burguesía encabezada por Santos.
Desde el pasado 15 de febrero se está librando en Wisconsin, al noroccidente de los Estados Unidos, una lucha de vastas proporciones entre los trabajadores al servicio de ese estado, y el gobierno regional, presidido por Sctott Walker, quien le propuso a la legislatura una norma de “arreglo presupuestal”, que contempla eliminar la negociación colectiva para los empleados públicos; someter los incrementos salariales que sobrepasen la inflación y cualquier otro acuerdo a refrendación por los votantes; impedir que las cuotas sindicales se descuenten por nómina y volverlas optativas; cargar a los empleados públicos y a los maestros con un 8% de descuento adicional sobre sus salarios para nutrir los fondos de pensiones y asegurar el servicio de salud.
Una revolución democrática ha triunfado en Egipto, afirman con entusiasmo los medios occidentales de prensa, y Obama, en su alocución de pocas horas después de la renuncia de Hosni Mubarak, dijo que este es uno de los escasos momentos en nuestras vidas en que podemos ser testigos de los grandes desarrollos históricos.
El más astuto de los poderes neocoloniales saca partido de una crisis que se originó en la aplicación de sus políticas de saqueo, de un levantamiento que no tiene esencialmente causas diferentes a las que sacuden a Grecia, Irlanda, Francia, Colombia y a las que dieron lugar a la debacle del subprime.
El pueblo europeo ha empezado a despertar y a responderles a los financistas, ha comenzado a aprovechar que sus países han creado las condiciones para la unión obrera trasnacional y están poniendo los cimientos para que los proletarios lancen una lucha mundial por sus derechos.
El pueblo y el gobierno iraní tienen derecho a su soberanía y autodeterminación. En realidad el causante de la desestabilización en la zona es Estados Unidos con su política hegemonista, basada en buena parte en su propio poderío atómico y en el fomento del arsenal nuclear secreto de Israel.
Este es un buen momento para denunciar el olvido y la indiferencia en que el Estado ha tenido a estos obreros que extraen de las entrañas de la tierra la mayor riqueza con que cuenta el país y que se sintetiza en la frase “el cobre es el sueldo de Chile”, y para reclamar condiciones laborales dignas y control y fiscalización a las empresas privadas.
“Expondré aquí que hay muchas razones sensatas, racionales y materiales para que la clase trabajadora se rebele contra el Estado.”
Notas Este texto no pretende ser una investigación histórica exhaustiva y no ofrece luces que aclaren la discusión entre expertos en el tema; no es por tanto una pesquisa que se inserte dentro de un debate historiográfico, y debe considerársele en ese sentido. El semblante fundamental del escrito es abordar el desenvolvimiento histórico de las […]
el pueblo gozaba de beneficios que nunca antes se hubieran pensado. En sus líneas se revelaba como política de gobierno que el bien común se erigiera como propósito fundamental; el pueblo alcanzaba el derecho al sufragio universal y a la insurrección, el trabajo y el alimento.