En los meses previos a los gloriosos acontecimientos de octubre de 1917, cuando la clase obrera erigió el socialismo por primera vez en un país, Rusia, el más vasto de la tierra, el magnífico líder de este proceso, Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, señaló varios factores que habían hecho posible el derrocamiento de la centenaria satrapía zarista, el establecimiento de un gobierno provisional de la burguesía y de un Soviet (Asamblea) de diputados obreros y soldados en San Petersburgo, hechos que dieron comienzo a la revolución y que acaecieron en febrero de ese año.
Marcha del 22 de enero de 1905, día conocido como el domingo sangriento
El 25 de octubre de 2017, de acuerdo con el calendario juliano (7 de noviembre, calendario gregoriano, de uso actual), el mundo celebra el Centenario de la Revolución Rusa, que fue, sin duda, no sólo el hecho más importante del siglo XX, sino que tiene una gran trascendencia histórica para la humanidad.
Muñeco que repite las frases célebres del magnate en el programa El Aprendíz. Tomado de bbc.com
La escritora Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura de 2015, sostiene que la Revolución Rusa se propuso crear el hombre nuevo, y lo logró, con lo que se originó lo que ella denomina, con ironía, el Homo sovieticus; así, tituló uno de sus libros El fin del “Homo sovieticus” (Alexiévich, 2015), en el que pretende caracterizar a esta “especie”, que a nuestro juicio —y siguiendo el estilo clasificatorio de Alexiévich—, es resultado de la evolución de un alto grado de conciencia del Homo laboriosus.
De la carátula del libro TrumpNation: The Art of Being the Donald, de Timothy OBrien
Las castas dominantes enfrentan crecientes dificultades para imponer en las urnas sus cuadros y sus orientaciones. Las medidas globalizantes —encaminadas a ensanchar el mercado a los oligopolios para evitar la depresión crónica de la economía, consolidar el dominio imperial y obstruir el paso a potencias advenedizas— levantan una resistencia poderosa de la población que se siente vapuleada y que ofrece, por lo pronto, su respaldo a la derecha estrambótica.
En horas de la tarde del 5 de marzo murió en Caracas el presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, después de una prolongada enfermedad.
Las turbulencias de la crisis económica en España y en el conjunto del viejo continente auguran un nuevo auge de la lucha de las masas, en una región del globo que vuelve a jugar un papel decisivo para la humanidad.
A la clase obrera, el campesinado y los sectores medios del planeta nos corresponde seguir el ejemplo de quienes en las calles de Atenas luchan con denuedo contra la opresión y el empobrecimiento.
La resistencia y el arrojo del pueblo han sido ejemplares. Las huelgas estremecieron el país durante días, las vías se colmaron de gente que salió a dar la batalla y que enfrentó el salvajismo policial con coraje; la plaza de Syntagma se convirtió en otro símbolo internacional de la lucha de los explotados.
Del repaso de los acontecimientos relacionados con el impulso al TLC con Colombia y el viaje de Obama al sur del continente se desprende que la superpotencia occidental está urgida por apretarle el dogal a su retaguardia estratégica.