Mediante viles acusaciones al presidente Petro, Estados Unidos busca escamotear el triunfo de Iván Cepeda

Declaración de Notas Obreras

El diario estadounidense The New York Times publicó hoy la noticia de que contra el presidente Gustavo Petro han sido abiertas sendas investigaciones criminales por fiscales de los distritos de Manhattan y Brooklyn. En la trama también están envueltos acusadores expertos en el tráfico internacional de narcóticos, al igual que agentes de la DEA y de la Agencia de Seguridad Interna estadounidense. Las indagaciones tienden a involucrarlo en reuniones con barones de las drogas y en la solicitud de dineros a las mafias para su campaña presidencial.

A pesar de que el diario neoyorquino afirma que no hay nada que indique que la Casa Blanca está involucrada en tales hechos, es obvio que estos hacen parte de la escalada del gobierno de Trump contra el mandatario colombiano, la cual había amainado luego de la comunicación telefónica entre los dos presidentes, el 7 de enero, y la visita de Petro a la Casa Blanca, el 3 de febrero.

Empero, no es casual que la acometida contra Petro —ahora bajo la envoltura de proceso penal— se haya reiniciado luego del contundente resultado del Pacto Histórico en las elecciones parlamentarias del pasado 8 de marzo, y del creciente respaldo popular que está alcanzando la candidatura presidencial de Iván Cepeda, expresado en las masivas manifestaciones que preside en todo el país y en su primacía en las encuestas, en las que resulta ganador indiscutible en las dos  vueltas; más aún, cuando son patentes los temores de las fuerzas de derecha sobre la posibilidad de triunfo del candidato de la izquierda en primera vuelta, como se colige del desespero de Álvaro Uribe por unir a sus dos candidatos antes de los comicios del 31 de mayo.

Lo anterior lo corrobora el artículo cuando sugiere que la criminalización del presidente Petro puede orientarse tanto a chantajear a su gobierno como a “influir en el desarrollo de las elecciones presidenciales de mayo.” Y lo reafirma cuando dice que: “Durante el año pasado Trump ha intervenido en otros varios procesos electorales en la región ayudando a impulsar la ola derechista.” Como para que no queden dudas, el diario también señala que los fiscales investigan a Petro con el telón de fondo de un uso creciente por parte de Trump del sistema legal para apuntalar sus objetivos de política internacional. No cabe duda, entonces, de que el binomio Trump-Rubio está detrás de las fabricadas acusaciones, abiertas recientemente, con los protervos fines mencionados.

El diario finaliza su noticia anotando que tradicionalmente los Estados Unidos esperan a que los jefes de estado terminen su ejercicio gubernamental para abrirles cargos y buscar su extradición, una prueba adicional del infame objetivo político inmediato de la cúpula imperialista.

También salta a la vista la mano siniestra de la derecha y de las élites del país, que han recibido alborozadas la ignominiosa maniobra gringa. Hay que recordar, por ejemplo, que hace poco enviaron a Washington a un chisgarabís del uribismo duquista a pedir que se investigue a Cepeda dizque por su militancia en la Farc. Y que en Colombia se ha profundizado el ataque sistemático y concertado basado en la difamación más rastrera por los grandes medios de comunicación del gobierno de Petro y del candidato de su partido.

Sin duda, también hace parte de esta conspiración la reciente Cumbre Escudo de las Américas, llevada a cabo en Miami, a la que Trump citó a doce mandatarios de la derecha más  recalcitrante y lacaya del sur del hemisferio —de la que honrosamente fueron excluidos los jefes de estado de México, Brasil y Colombia—, para conformar una “alianza” supuestamente orientada a combatir el narcotráfico y el crimen organizado; pero que tiene como fin principal el de franquearles por doquier el ingreso a las tropas gringas a su tradicional patio trasero, una condición que la potencia del Norte exige en aras de su disputa por el dominio global y por extrañar de estos lares a toda potencia extrahemisférica, en especial la República Popular China. No es extraño que, como consecuencia de este conciliábulo, el títere ecuatoriano, Daniel Noboa, haya redoblado su altanería hacia Colombia y su gobierno.

Ante esta nueva vileza estadounidense, Notas Obreras reitera su respaldo al presidente Petro y al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, y llama a mantener la guardia en alto frente a las lisonjas y las amenazas del imperialismo, a aprovechar la campaña electoral para esclarecer estos hechos y explicar las serias implicaciones de la arremetida gringa, a disponerse a luchar contra la pretensión de escamotear el triunfo electoral que se avizora, y a no soslayar bajo ninguna circunstancia el hecho irrefragable de que el destino de Colombia está atado, hoy más que nunca, a la comprensión de que el principal enemigo de las fuerzas del cambio y del progreso son el imperialismo norteamericano y la minoría oligárquica ultraderechista que se lucra y le sirve de sustento a su dominación.

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