Las elecciones en el Perú
El pasado 7 de mayo se celebró la segunda vuelta de las elecciones en el Perú, sin que se conozca aún el resultado final. Un día después de los comicios lideraba Keiko Fujimori, pero al día siguiente remontó Pedro Sánchez, con una pequeña ventaja y hoy nuevamente está adelante la exponente de la derecha por una mínima diferencia de algo más de 3600 votos. El conteo no finalizará hasta que los Jurados Electorales Especiales revisen las actas con observaciones, impugnadas o con solicitud de nulidad. Ante los primeros resultados Donald Trump se apresuró a celebrar la victoria de Fujimori, pero ante la votación tan sorpresiva de Sánchez y un márgen tan estrecho, aumentan las sospechas, no infundadas de un fraude en favor de la candidata pro gringa. En la primera vuelta, que ganó por un amplio márgen la hija del dictador Alberto Fujimori, se presentaron 36 candidatos y en segundo lugar quedó Pedro Sánchez, del partido Juntos por el Perú, una coalición de fuerzas que se identifican en la lucha por revertir las consecuencias del neoliberalismo y que recoge la inconformidad con el derrocamiento en 2022 del presidente Pedro Castillo. Como en el resto de América Latina, el hermano país se encuentra profundamente dividido entre unas élites plutocráticas alineadas con Estados Unidos y un pueblo empobrecido que anhela transformaciones que, le garanticen salud, educación, derechos y salarios dignos a los trabajadores, tierra a los campesinos y soberanía para decidir su propio destino. Las oligarquías colombianas que apoyan a De la Espriella ven con nerviosismo lo que se está viviendo en el Perú. Ahora están propagando el infundio del fraude y su candidato repite las amenazas del congresista Republicano y conexión de la derecha uribista en el círculo de Trump, Bernie Moreno, de castigar con la inclusión en la lista Clinton a los dirigentes políticos que apoyan a Iván Cepeda si este es el vencedor, lo cual constituye una inadmisible intromisión en las elecciones del país. Con una victoria de De la Espriella Trump ampliaría el círculo de gobernantes cipayos dispuestos a convertir los países en protectorados. Ante un enemigo común los pueblos de América Latina deben unirse con un lenguaje común por su soberanía, su independencia y su autodeterminación.













Comentarios