Conformemos el más amplio frente de lucha contra el imperialismo, la oligarquía y el gobierno fascistoide de De la Espriella
Declaración de Notas Obreras
El colectivo Notas Obreras saluda fraternalmente a los delegados al Encuentro Nacional de Organizaciones Sindicales, Sociales, Populares Étnicas y Políticas por la Defensa de la Vida, la Dignidad, la Democracia, la Paz, la Soberanía y las Reformas Sociales y declara su convicción de que las deliberaciones contribuirán decisivamente a caracterizar los rasgos esenciales de la actual situación nacional e internacional y a dotar al pueblo colombiano de unas orientaciones certeras para enfrentar los funestos designios del gobierno recién establecido.
Colombia se halla en una de las más graves encrucijadas de su historia. En unas elecciones plagadas de irregularidades orquestadas por el gobierno de Donald Trump y los más poderosos conglomerados financieros del país —Aval, GEA, Gilinski, Santodomingo, Nubank, Ardila, Bolívar-Davivienda y otros—, que enfilaron sus medios de comunicación a difamar a Gustavo Petro, al Pacto Histórico y a su candidato, Iván Cepeda, y en las que corrió a rodos el dinero para constreñir y atraer electores y se utilizaron las modernas tecnologías para influir en los cerebros de millones de individuos, esos poderes confabulados impusieron en la presidencia a Abelardo de la Espriella, un personaje de pasado sinuoso, sin arraigo nacional, ni escrúpulos personales ni políticos, adorador del dinero y de los aspectos más negativos de la cultura gringa, cuyo cometido es arrasar los avances del Gobierno del Cambio y encaminar el estado a servir los intereses de Estados Unidos y de la gran oligarquía del país.
No obstante, las fuerzas progresistas, democráticas y patrióticas del país lograron triunfos resonantes en los comicios: eligieron la bancada mayoritaria del Congreso obtuvieron una votación enorme en la justa presidencial y sentaron las bases para la consolidación de un gran partido de izquierda, el Pacto Histórico, destinado a agrupar las mayorías nacionales alrededor un programa político que contenga las transformaciones económicas, sociales y políticas más urgentes y profundas que requiere Colombia y un plan de lucha contra el fascistoide gobierno de De la Espriella.
Tan enjundiosos objetivos deberán sacarse avante en medio de una situación internacional dominada por la belicosidad de la decadente superpotencia occidental, cuyo mandatario, Donald Trump, se ha propuesto revivir las ramas productivas debilitadas o arruinadas como consecuencia de la primacía de la especulación financiera, de la subutilización de la capacidad instalada y del traslado masivo de fábricas allende sus fronteras en pos de mano de obra y recursos naturales baratos, y así afirmar la hegemonía desafiada por la República Popular China.
Para ello ha escogido el autodestructivo camino de enfrentarse sus rivales pero también con sus amigos y aliados. Desató una guerra arancelaria contra todo el mundo; provoca a las naciones fronterizas; amenaza con anexar territorios y naciones enteras; depone mandatarios; impone sanciones económicas; presiona la firma de Tratados comerciales aún más leoninos que los de antaño; plantea destruir el sistema multilateral internacional surgido de la segunda posguerra; exige que se le franqueé el acceso a recursos naturales; amenaza con defraudar a las naciones acreedoras de deuda soberana gringa cambiándoles por sí y ante sí las condiciones pactadas; alienta el ascenso, especialmente en América Latina, de gobernantes aún más abyectos que la mayoría de sus antecesores.
Empero, la desatada agresión viene siendo desafiada y aun derrotada por por una larga lista de naciones. Y especialmente por China, que lo ha doblegado haciendo valer las ventajas logradas en la extracción y refinación de los minerales críticos y las tierras raras, decisivos para el desarrollo de las tecnologías civiles y militares de punta, pero también en industrias manufactureras clave.
En busca de la supremacía amenazada, Trump, quien les prometiera a sus fanatizados seguidores del movimiento MAGA sacar a los Estados Unidos de las expediciones bélicas, ya ha atacado alrededor de diez naciones en varios continentes, cometiendo crímenes junto con Israel, su gendarme nazi-sionista en el Medio Oriente, como el genocidio del pueblo palestino. Y la agresión a la nación iraní se le ha convertido en una especie de arena movediza en la que con cada anuncio de victoria se hunde más en el fango de una severa derrota estratégica que. Además de fortalecer al gobierno iraní, al que se pretendía defenestrar, ha aumentado el prestigio de China, al que muchos observadores dan vencedora de la contienda, sin haber participado en ella.
Esto debido a factores como la pérdida de reputación, credibilidad e influencia estadounidense reflejada en múltiples encuestas en decenas de países. Al creciente poder manufacturero chino que apuntala su influencia geopolítica. En cambio, las ventajas que aún conserva Estados Unidos en áreas esenciales como ciencia y tecnología de punta, armamento y liderazgo militar, el rol determinante del dólar en las transacciones internacionales y su capacidad de excluir naciones del sistema de pagos internacionales, así como su poderoso sistema de alianzas, se vienen disipando. En tanto, China se ha convertido en un virtual monopolio de la producción de drones, el arma del momento. A pesar de que el dominio del dólar no está ante un riesgo inmediato, el uso del yuan, respaldado por la el vigor económico chino, ha resultado eficaz para evadir las arbitrarias sanciones gringas. En sus propias acciones bélicas Estados Unidos se ha mostrado “errático e incapaz”: no consultó el lanzamiento de las hostilidades con otras naciones; aparte de muerte y destrucción causó una tormenta en el mercado mundial petrolero, de fertilizantes y otros derivados; no ha podido abrir el estrecho de Ormuz ni de defender a sus aliados en la región ante la audacia y el valor iraníes. Así, en el mundo crece la desconfianza y disminuye al temor por la potencia occidental, mientras los chinos gozan del prestigio de ser “gente seria”. Entonces, Estados Unidos no solo llevan perdida la guerra de Irán, sino que China la lleva ganada. Todos estos factores acrecientan la agresividad del imperialismo norteamericano, convertido en la principal amenaza para la paz mundial, y presagian una nueva conflagración planetaria.
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En nuestro hemisferio, como parte de su estrategia de seguridad nacional, lanzó la llamada Iniciativa Escudo de las Américas para reunir a los mandatarios más abyectos, club al que ya adhirió De la Espriella, quien ya le concedió a Estados Unidos la facultad de instalar bases y realizar operaciones militares conjuntas, además de privilegios, no hechos públicos aún, para saquear nuestros recursos naturales, entre ellos, los hidrocarburos mediante fracking, los minerales críticos y las tierras raras. Aspira a convertirnos, incluso en algo peor que una neocolonia, en un protectorado colonial, mismo destino de Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Perú, Salvador, Costa Rica, Honduras, Venezuela, etc. Plan del que no se descarta la desmembración territorial o la balcanización. Con la sujeción del hemisferio, y especialmente de la parte al sur del Río Bravo, Estados Unidos busca apuntalar su dominio frente a los avances de la emergente potencia oriental y garantizar una retaguardia segura y pródiga.
Volviendo a De la Espriella, sus alardes de que gobernaría con “los nunca” se ha concretado en el nombramiento en los altos cargos a descendientes de las casas más rancias de la oligarquía, a fichas de los magnates y exejecutivos de los gremios empresariales que ahora como funcionarios tiene la obligación de sofrenar en defensa del bien público, configurándose un abierto conflicto de intereses. Incluso a los multimillonarios, les está entregando la “oportunidad” de lucrarse con la reconstrucción de los estragos del terremoto del 10 de agosto, para lo que dispondrán de las sumas ingentes destinadas por el estado a ese fin y de la posibilidad de defraudar el fisco mediante el sistema de obras por impuestos.
De otra parte, su inclinación hacia los agiotistas quedó patente en la presentación del presupuesto nacional de 2027, que sorprendió por el aumento de $60 billones frente al proyecto inicial dejado por el gobierno Petro, desfase que deberá cubrirse con la contratación de más deuda a las tasas confiscatorias que devienen en buena parte del deterioro fiscal, el cual se ahondará —se anuncia que en 2027 el déficit llegará a 9,5 % del PIB, uno de los más altos del mundo—, a consecuencia de los nuevos empréstitos, cuyo destino principal es el de pagar los antiguos (para 2027 el presupuesto estima préstamos por $238 billones, unos 12 puntos porcentuales del PIB). La onerosa deuda, que así alcanzará el 67 % del PIB, está en la raíz de los principales padecimientos de la población: carestía, servicios públicos impagables, mayores tributos, mezquindad salarial, despidos masivos, informalidad, recorte de subsidios, infraestructura paupérrima, hipotecas gravosas, costo expropiatorio de los préstamos a las personas y las empresas. Este panorama lo refleja el hecho de que en el proyecto la inversión será apenas de $87 billones, en tanto que el pago de los solos intereses de los créditos subirá de $97 billones, y el servicio total superará los $155 billones. De tal manera que el repudio de la deuda, no su “reperfilamiento”, se ha convertido en una condición necesaria para el progreso nacional y el bienestar del pueblo.
El gobierno también ha anunciado la presentación, en este mismo mes de septiembre de una Ley de rescate fiscal, que incluirá medidas tributarias, que no se han especificado, pero que seguramente se descargarán sobre los hombros de los sectores populares y medios, incluido un plan draconiano de cierre y fusión de entidades públicas y una masacre laboral de empleados estatales sin antecedentes. Un plan de ajuste al estilo de los exigidos por el FMI, pero, por lo pronto, sin la firma de un programa formal de ajuste con la entidad multilateral, quizás con la mira puesta en no afectar al partido del presidente, que este aspira a convertir en el mayoritario en las elecciones del próximo año.
En otras áreas los designios son nefastos. A los campesinos que recibieron tierras durante el gobierno anterior ya se les está intimidando para despojarlos mediante el paramilitarismo, y eso que sus parcelas fueron compradas por el estado y no fruto de la invasión de los predios de los latifundistas. Los mismos métodos campearán en las ciudades con los “Bloques de Defensa para la Seguridad Urbana”, que impondrán el terror en las barriadas contra los jóvenes y los activistas de izquierda y líderes populares para prevenir la ocurrencia de nuevos estallidos sociales y no para llevar seguridad a la población.
Para tocar solo un tema más, la llamada batalla cultural en gran parte consiste en la utilización hipócrita y oportunista de la fe religiosa de la población, para abrirles camino a las políticas retardatarias del régimen, ya ha dado sus primeros avisos. El blanco predilecto es la educación pública a todos los niveles, incluidos los derechos del profesorado. La retorcida enseña de “sacar a Marx de las aulas y meter a Dios”, busca apaciguar la rebeldía juvenil, ganar la simpatía de sectores amedrentados ideológicamente a fin de instaurar currículos orientados a “valores”, es decir, al sistema de ideas reaccionarias de los opresores, y para debilitar la enseñanza pública, menoscabar la formación científica y reducir la instrucción a lo que baste para satisfacer los mezquinos intereses de los potentados. Se busca el congelamiento o reducción del financiamiento público y entregarles los recursos estatales a colegios y universidades privados, ya sea reverdeciendo sistemas del estilo de ser pilo paga y los créditos del Icetex en la educación terciaria así como la implantación en la educación básica del sistema gringo de los vales escolares (voucher schools), otro de los engendros de la llamada Escuela de Economía de Chicago, orientado a desmantelar los colegios oficiales y entregarles individualmente a las familias un bono proveniente del erario para que matriculen a sus hijos en instituciones privadas o religiosas.
En fin, el gobierno de De la Espriella se constituye en el más grande peligro de nuestra historia para la soberanía nacional de Colombia, el ejercicio de las libertades públicas y de los derechos democráticos. Es claro que a la nación y a las amplias masas les esperan unos años aciagos. Pero la trayectoria de lucha de nuestro pueblo sabrá dar cuenta del impostor. Urge salir a enfrentarlo en todos los terrenos. Derrotar en el debate público sus ideas reaccionarias; disputarle la mente de los jóvenes a sus designios cavernarios; defender la soberanía nacional y la integridad territorial, reivindicar el derecho de las mayorías al mejoramiento de sus condiciones materiales y espirituales de vida, y enfrentar todas y cada una de sus medidas retardatarias con la movilización, la desobediencia y la resistencia civil.
Proponemos para que haga parte de las deliberaciones de este gran Encuentro el siguiente
Programa mínimo de lucha
- Combatir el gobierno fascistoide de Abelardo de la Espriella y oponerse a las medidas en favor de los banqueros, el gran capital y los terratenientes, y a las que buscan arrasar los derechos de los trabajadores y el pueblo.
- Luchar por la soberanía nacional y, en consecuencia, exigir el retiro del Escudo de las Américas, y combatir la instalación de bases militares gringas y las operaciones conjuntas de tropas estadounidenses y colombianas. Rechazar la colusión entre los gobiernos de Trump y De la Espriella para perseguir al expresidente Petro y demás dirigentes y partidos progresistas y de izquierda.
- Oponerse a la continuación de los asesinatos por parte del gobierno estadounidense de personas en los océanos, ejecutadas sin habérseles sometido a juicio violando las normas del derecho nacional e internacional.
- Reivindicar el derecho soberano de Colombia a establecer relaciones comerciales en pie de igualdad y beneficio mutuo con todos los países, incluidos la República Popular China y el grupo del los Brics.
- Oponerse a los dictados del Fondo Monetario Internacional, la OCDE, el Banco Mundial y demás organismos multilaterales que constituyen instrumentos del dominio imperialista.
- Repudiar el pago de la deuda pública externa e interna.
- Nacionalizar la banca.
- Nacionalizar los recursos naturales y proteger el medio ambiente. Oponerse al fracking.
- Abolir el Tratado de Libre Comercio, TLC, con Estados Unidos y los demás que sean lesivos al país.
- Luchar por la soberanía alimentaria del país.
- Oponerse a la privatización de Ecopetrol y Cenit S.A.
- Desprivatizar los servicios públicos de agua, electricidad, gas, telefonía e internet. Congelar las tarifas y garantizar su provisión a todos los colombianos.
- Desprivatizar la seguridad social y en consecuencia abolir las EPS, las AFP, las ARL y trasladar al estado todos los bienes y recursos en manos de estas entidades.
- Exigir que el estado garantice los recursos suficientes para que ningún colombiano carezca del derecho efectivo a la salud, es decir, medicina general y especializada, odontología, cirugía, hospitalización y medicamentos.
- Todo el personal de salud debe contratarse por la nación a término indefinido, con plenos derechos laborales y garantía de dotaciones suficientes y apropiadas, incluidos los elementos de bioseguridad.
- El único sistema de pensiones debe ser el de prima media administrado por Colpensiones, este debe mantenerse sin desmejora alguna. Defender los regímenes especiales vigentes, excepto los que les conceden privilegios a congresistas, altos funcionarios y militares de alto rango,
- Rechazar las disposiciones laborales regresivas, el trabajo por horas, la supresión de los derechos que prevalecen en la legislación del trabajo; restablecer el contrato directo y a término indefinido, los derechos de organización, movilización y huelga y todos los derechos políticos de los trabajadores de la ciudad y el campo. Abolir toda forma de subcontratación.
- Rechazar la masacre laboral anunciada de trabajadores estatales y la supresión o fusión de entidades públicas so pretexto de reducir el gasto.
- Exigir alza general de salarios; estos deben ser móviles, es decir, que recuperen el poder adquisitivo ante las alzas de los precios. Defender el logro del salario mínimo vital hasta que cubra, al menos, el valor de la canasta familiar. Igualdad de salarios de hombres y mujeres.
- Empleo para todos o mínimo vital pagado por el gobierno a todos los desempleados.
- Propugnar la igualdad de derechos para la mujer colombiana. Protección estatal para las mujeres y los menores víctimas de la violencia intrafamiliar y de género que la requieran.
- Investigación pronta y eficaz y penas de prisión efectivas a violadores de menores de edad y mujeres y de toda clase de delitos contra la integridad y la formación sexual. Mayores penas por acoso sexual. Incrementar las condenas cuando estos delitos los cometan integrantes de la fuerza pública o personas con autoridad sobre las víctimas, tales como funcionarios oficiales y quienes tengan mando en las empresas e instituciones.
- Incrementar el presupuesto educativo para garantizar enseñanza estatal gratuita y obligatoria en todos los niveles y de la más alta calidad académica, investigación y elevar el nivel de vida de los educadores. Oponerse al desmantelamiento de las instituciones públicas para establecer el modelo gringo de los bonos escolares para pagar matrículas en instituciones privadas o religiosas.
- Eliminar la privatización de la universidad y la intromisión académica y financiera en ella de las instituciones imperialistas y retardatarias. Contratos a término indefinido a todos los profesores que hoy son de cátedra y ocasionales, lo mismo que para los demás trabajadores de la educación.
- Mantener la matrícula cero en todas las universidades.
- Luchar por una reforma agraria que confisque la gran propiedad terrateniente, entregue la tierra a los campesinos que la trabajan y a las comunidades indígenas y los provea de crédito fácil y barato, insumos, maquinaria agrícola, respaldo a la comercialización, servicios de salud, asistencia técnica.
- Oponerse a la fumigación con glifosato y otorgar apoyos de toda índole para la sustitución voluntaria de siembras de coca a los campesinos, indígenas, comunidades negras y colonos cultivadores.
- Garantizar todas las luchas democráticas de las masas, de los indígenas en defensa del territorio y sus intereses, derechos y cultura.
- Exigir libertades democráticas, el desmonte de los “Bloques de Defensa para la Seguridad Urbana”, oponerse al restablecimiento del Esmad y de toda fuerza de represión de la protesta. Depurar la Policía y las Fuerzas Militares de quienes asesinan negros, indígenas, campesinos, estudiantes, sindicalistas, desmovilizados y demás luchadores populares. También de quienes se alían con grupos criminales y espían a periodistas, sindicalistas y luchadores sociales. Rechazar la persecución a los periodistas calificados de activistas enemigos del gobierno.
- Cese inmediato del asesinato de lideres y lideresas sociales y garantías para el ejercicio de la protesta y la movilización popular.
- Desmonte de los grupos paramilitares e investigación pronta y cumplida y penas de prisión severas a los asesinos de luchadores sociales y populares y a quienes vulneren los derechos de trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, menores de edad, jóvenes y comunidades negras.
- Respeto a la vida y a los derechos políticos, económicos y sociales de los desmovilizados. Libertad para los presos políticos y demás luchadores sociales y populares.
- Eliminar todas las restricciones a las libertades políticas, de opinión y prensa y a los derechos sindicales.
- Combatir la corrupción y exigir penas de prisión máximas y no excarcelables para quienes roben recursos públicos.
- Oponerse a todo intento de privatizar la justicia.
- Derogar todas las exenciones de impuestos y subsidios al gran capital. No imposición del IVA a los productos de la canasta familiar. Derogar el impuesto Simple, que afecta a los pequeños y medianos negocios y profesionales.
- Exigir subsidios y crédito suficiente y barato para los pequeños y medianos productores de la ciudad y el campo. Reducir los precios de los combustibles y de los insumos y repuestos para el transporte.
- Apoyar la lucha de los destechados y exigir que se suspendan los desalojos y lanzamientos, y los planes de gentrificación para favorecer a los pulpos financieros y urbanizadores. El gobierno debe ofrecer soluciones dignas y asequibles de vivienda a todos los ocupantes de tierras.
- Impulsar la solidaridad con las luchas de los trabajadores de los países capitalistas y con las de los pueblos oprimidos por el imperialismo. Buscar establecer lazos fraternales con movimientos políticos y reivindicativos de otras naciones de Latinoamérica. Oponerse a la xenofobia, al racismo y a toda clase de discriminación.
- Rechazar la utilización del desastre causado por el terremoto del 10 de agosto y el llamado Súperniño para hipotecar aún más al país y abrirlo a las inversiones depredadoras de los conglomerados financieros nacionales e internacionales.
- Promover la organización de comités independientes de damnificados que se articulen a nivel nacional para fiscalizar la utilización y tener participación decisoria en la destinación de los recursos y demás medidas de la reconstrucción, para que se de prioridad a los sectores sociales empobrecidos, a los pequeños negocios y a las instalaciones educativas y de salud públicas.
Notas Obreras
Comité Permanente
Bogotá, 11 de septiembre de 2026













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