Por Alejandro Torres y Salomón Ganitsky[*]
“Los pueblos balcánicos podrían decir, como lo hacían en la antigüedad nuestros siervos: ‘Que Dios nos libre, más que de todas las tristezas, de las iras y del cariño de los señores’. La intervención de las “potencias” de Europa, tanto la hostil como la supuestamente amistosa, significa únicamente para los campesinos y obreros balcánicos nuevos impedimentos y trabas de todo género al libre desarrollo, que vienen a sumarse a las condiciones generales de la explotación capitalista. “(V. L Lenin, Los pueblos balcánicos y la diplomacia europea)