Por Alfonso Hernández
El pasado viernes 29 de mayo The Washington Post publicó una nota editorial[1] en la cual le recomienda a Álvaro Uribe declinar su aspiración a un tercer mandato presidencial. Después de hacerle los elogios debidos a una gestión tan ceñida a los dictados de la gran potencia, el periódico reconoce que el gobierno colombiano se ha debilitado a causa de escándalos tales como los asesinatos de "civiles inocentes", "el espionaje a periodistas y opositores" y el turbio "enriquecimiento de los hijos del gobernante". Agrega que el retiro de Uribe fortalecería "las instituciones democráticas colombianas".
Por Alfonso Hernández
El país ha sido enterado del desgarro que sufre el alma del presidente de la República: movido por sus escrúpulos de demócrata aborrece la idea de perpetuarse en el poder; empero, el amor por la patria le impone mantenerse en el solio por los siglos de los siglos, ya que su modestia no le impide comprender que sólo él puede salvar a Colombia.
Por Alfonso Hernández
Gracias al trabajo concienzudo y valiente del periodista Daniel Coronell, el país ha podido darse cuenta de cuán redituables son las políticas de "Confianza Inversionista" que el presidente Álvaro Uribe impulsa con más avaricia que devoción. En un lapso más breve del que requiere un sufrido afiliado a una EPS para conseguir una cita médica, los hijos del Ejecutivo obtuvieron que unos predios adquiridos a precio de propiedad rural se convirtieran, primero, en lotes para uso industrial, y, luego, en una zona franca, con lo cual sus "inversiones" se multiplicaron por más de 100. Uno solo de los terrenos pasó de costar $33.926.553 a $3.092.998.621, hechos que ofenden no solamente por lo torticeros, sino también por los montos, en un país asolado por el desempleo y el hambre.
Por Ludwing Niccolò Romanovich
El pasado 6 de marzo varios medios de comunicación divulgaron un plan de salvamento propuesto por el propio Álvaro Uribe Vélez, por medio del cual se destinará una línea de crédito de Bancóldex, correspondiente a 500 mil millones de pesos, para financiar la adquisición de carro "nacional" y la compra de electrodomésticos, con el objetivo aparente de auxiliar a estos renglones económicos, afectados por los vientos de la crisis capitalista que hoy asola a todo el planeta.