Por Alejandro Torres

Aidé Silva y Esperanza Lozano hablan con los huelguistasEl pasado miércoles 7 de julio, cerca de 100 trabajadores de la empresa floricultora C.I. Riegel Farms S.A., ubicada en la sabana de Bogotá, a orillas de la Troncal de Occidente, entre el municipio de Madrid y la vereda El Corzo, hartos de los atropellos y ante el despido colectivo ilegal decidieron tomar el control y bloquear las salidas y entradas a la plantación, montaron cambuchos y desde ese día se mantienen allí soportando las más adversas condiciones climáticas, desde los torrenciales aguaceros hasta las gélidas temperaturas de los amaneceres. Entre los huelguistas se encuentran mujeres embarazadas y algunas con sus hijos de pocos días de nacidos, enfermos, incapacitados. Mujeres y hombres que hace meses no reciben atención médica porque desde comienzos del año la compañía no hace las cotizaciones al sistema de seguridad social, a pesar de que siempre les descuenta a los operarios el aporte; durante meses no han recibido el cheque del subsidio familiar; ya no recuerdan cuánto hace que no les dan dotación de trabajo.

Al iniciarse el movimiento los patrones aún no les había pagado la segunda quincena de junio, la cual ante la presión cancelaron el viernes 9; también les deben la prima legal de servicios. A los cambuchos llegan permanentemente operarios despedidos en los últimos meses, a quienes todavía no les han entregado sus liquidaciones definitivas. El movimiento ha sido ejemplar. Los operarios se turnan en los cobertizos, levantados con plásticos de desecho de los invernaderos; las embarazadas y lactantes hacen sus turnos de ocho horas como los demás e incluso se ofrecen para pasar la noche, lo cual sus compañeros no han aceptado.

Untraflores presente en la huelgaEl cultivo tiene una extensión de 26 hectáreas y en el llegaron a laborar cerca de 400 operarios. De la junta directiva de la firma hacen parte los señores Mario Camacho Navas, José Roberto Camacho Navas y Carlos Eduardo Forero Ramírez y el gerente es el señor Cristian Caicedo Castillo. Desde el pasado 30 de noviembre Riegel entró en proceso de reorganización, reglado en la ley 1116 de 2006, mediante la cual, con la intermediación del gobierno a través de la Superintendencia de Sociedades, se reprograman con los acreedores a una determinada cantidad de años las deudas de la compañía. El incumplimiento de estas obligaciones conduce a la declaratoria de la liquidación judicial por parte de la mencionada entidad estatal.

La decisión de tomarse las puertas, y no dejar entrar ni salir nada ni a nadie, la tomaron los asalariados cuando constataron que se les iba a defraudar, porque entre el 30 de junio y el 7 de julio, ya fuera presionándolos para que renunciaran o entregándoles la carta de despido, Riegel salió de más de 100 operarios, la mayoría de los que quedaban, procedimiento ilegal, ya que no hay de por medio autorización del Ministerio de la Protección Social para hacerlo.

En Riegel se han cometido toda clase de desafueros con la contratación. Desde hace años la compañía adoptó el sistema de enganchar casi al 100% del personal mediante empresas de servicios temporales; hay allí proletarios con cinco y más años de antigüedad captados mediante este mecanismo, que viola la disposición legal que establece que ningún trabajador puede ser subcontratado por más de 12 meses en una misma empresa. Peor aún, en los últimos años por la nómina responde A.S. Servicios Integrales E.U., cuyo gerente y “propietario” es el señor Alberto Santamaría Roa, quien a su vez es el jefe de personal de Riegel, lo que evidencia que dicha firma de servicios temporales y el señor Santamaría no son más que testaferros de los señores Camacho Navas, verdaderos propietarios de la empresa.

Desde las primeras horas de la mañana del jueves 8, cuando Untraflores se enteró de estos hechos se puso al frente de la solidaridad —los arrojados huelguistas se habían lanzado por su propia iniciativa, sin organización sindical y sin ninguna asesoría—. La presidenta de Untraflores, Aidé Silva, desde ese día ha estado permanentemente en las carpas; brigadas de compañeros de Splendor Flowers y Santa Bárbara se han hecho presentes, y estos últimos junto con trabajadores de Riegel se han desplazado a recabar apoyo en los barrios obreros de Facatativá. Los pobres han respondido generosamente por lo que se han podido paliar las necesidades básicas de los participantes en la lucha.

huelguistas con sus familias en un cambuchoEn vista de su apoyo y orientación, los parados han confiado a Untraflores su vocería ante la empresa, el Ministerio de la Protección Social y la Superintendencia de Sociedades. El viernes 9, la inspectora de Trabajo de Facatativá levantó un acta en la que consta la enorme lista de atropellos. La asesora jurídica del sindicato ha estado en contacto con el promotor del acuerdo de reorganización, con el jefe de personal y algunos otros funcionarios de menor rango de la empresa ya que ni el gerente ni los accionistas han puesto la cara, por el contrario, amenazan por medio de emisarios de que van a desalojar mediante la fuerza a los trabajadores.

Varios de éstos cuentan que cuando veían a los huelguistas de Benilda —los dos cultivos están ubicados a un kilómetro de distancia—, por temor a ser identificados, no pasaban a saludarlos, pero que hoy se dan cuenta de qué tan necesaria es la unidad, la solidaridad, la organización y la lucha de los obreros. Los trabajadores de Riegel se constituyen en un ejemplo no sólo para los demás temporales sino para todos los trabajadores de la floricultura. Urge el apoyo de la clase obrera y del pueblo para estos batalladores proletarios.