Editorial

En medio de un ascendiente repudio popular comenzó ayer el proceso de conversaciones que busca aprobar un tratado de libre comercio entre los países andinos, incluida Colombia, y los Estados Unidos. El mencionado acuerdo no es otra cosa que la total anexión económica de estas naciones a la gran potencia.

Editorial

En medio de un ascendiente repudio popular comenzó ayer el proceso de conversaciones que busca aprobar un tratado de libre comercio entre los países andinos, incluida Colombia, y los Estados Unidos. El mencionado acuerdo no es otra cosa que la total anexión económica de estas naciones a la gran potencia.

Las multinacionales gringas están ansiosas por echar mano de lo que queda del mercado agrícola colombiano y andino, aniquilar los laboratorios productores de medicinas genéricas, mediante normas atrabiliarias de propiedad intelectual, controlar el comercio de servicios, hacerse a los contratos del Estado, apañar los recursos naturales y explotar inmisericordemente la mano de obra.

Los trabajadores, campesinos, estudiantes, empleados de la salud y algunos sectores de empresarios han comprendido la amenaza que representa semejante proyecto y por eso desfilaron, el 18 de mayo, en varias ciudades coreando consignas de repudio a la voraz política estadounidense y al entreguismo de Álvaro Uribe. La protesta fue convocada por la Gran Coalición Democrática y en ella participaron las centrales obreras, sindicatos y distintas organizaciones agrarias y de estudiantes.

Por órdenes del gobierno nacional, la Fuerza Pública reprimió violentamente estas demostraciones pacíficas, lo que desnuda, una vez más, el carácter fascistoide del actual régimen. El pueblo no se dejará amedrentar y la lucha contra el ALCA y el TLC se agigantará.

Mayo 19 de 2004