Por Francisco Cabrera

Los trabajadores de Las Indias en la celebración del 7 de julio. Con ellos están los asesores, las dirigentes de Untraflores Lidia López, Esperanza Cerero y Aidé Silva, y los abogados Fabio Hernández y Esperanza LozanoEl pasado 26 de junio finalizó con éxito la huelga que tres meses atrás habían iniciado los trabajadores de Flores de las Indias. La lucha se convirtió en una verdadera escuela en la que este puñado de proletarios aprendió a superar el miedo; conoció la importancia de establecer lazos solidarios entre los propios compañeros y con el resto del movimiento obrero; se inició en el aprendizaje de la táctica, y vio al Estado como lo que es: un aparato de opresión al servicio de los capitalistas. Finalmente, sus desvelos se vieron recompensados al lograr el objetivo de impedir que sus acreencias laborales fueran burladas.

Para celebrar esta victoria los compañeros de Las Indias organizaron un almuerzo el sábado 7 de julio con el deseo de compartir la tarde con los equipos de Notas Obreras y de Untraflores, quienes ayudaron con sus orientaciones y buscando solidaridad, y con los abogados que atendieron la parte legal del conflicto. Allí, después de disfrutar de un rico asado hecho con esmero, se escucharon las opiniones sobre las experiencias que a cada uno le dejó la huelga.

La lucha enseña

Fanny se dirige a sus compañeros en la carpa de la huelgaFanny Villamil, quien a lo largo de la batalla se consolidó como la jefe indiscutida de los trabajadores, piensa que lo más importante de estos meses para ella y sus compañeros fue haber superado el miedo. Recuerda los temores que los invadían cuando dieron el paso de organizarse y cómo el mismo nombre de Asoindias fue escogido cuidadosamente para evitar la palabra sindicato, pues los empresarios la han satanizado convirtiéndola en sinónimo de lo peor para las compañías, y los obreros han creído que el sólo pronunciarla los condena al despido. Al final, dice Fanny, todos fueron conscientes de la importancia de la organización y terminaron orgullosos de pertenecer al sindicato.

La huelga también cambió las ideas existentes sobre la omnipotencia de los empresarios y enseñó una valiosa lección sobre el papel que juega el Estado al servicio del capital. Con el retraso en el pago de las quincenas, de las primas, las horas extras y las cotizaciones a la seguridad social, entre las muchas anormalidades que se vivían en Flores de las Indias, los operarios entendieron que se urdía un robo masivo de esas acreencias. Los más antiguos no habían olvidado lo que les sucedió en el pasado cuando la empresa se llamaba Flores San Mateo y cómo, con la maniobra del cambio de razón social, perdieron la antigüedad y la firma les embolató las prestaciones correspondientes. Lo primero que hicieron como sindicato fue plantear que su interés era evitar la liquidación de la empresa y le pidieron al gerente llegar a un acuerdo sobre el pago de las deudas, pero la respuesta fue una negativa contumaz a dar una salida. Entonces se convencieron de que el único camino que tenían para evitar el timo era declarar la huelga imputable al empleador y tomar posesión de la finca, pues de lo contrario no tendrían cómo presionar el pago de lo que les adeudaban. Al hacerlo, el 26 de marzo, los obreros pasaron a la ofensiva, asumieron el control de la plantación e invirtieron el papel en el que tradicionalmente habían estado con respecto a los patrones. Para éstos, quitarles ese control se convirtió en el objetivo principal, en lo que no les faltó la ayuda del gobierno.

Derrota de la represión de la policía

La ofensiva inicial de los empresarios se presentó el 31 de marzo, cuando de manera totalmente ilegal y arbitraria la inspectora de policía de Zipaquirá acompañada de un grupo de agentes violentaron los candados de la entrada e ingresaron por la fuerza a la finca junto con el personal directivo de la compañía y un puñado de esquiroles. Detrás del argumento de garantizar el derecho al trabajo de quienes querían laborar, la Inspectora y los agentes pretendieron desconocer que a las autoridades de policía les está impedido intervenir en conflictos laborales. De no haber sido por el arrojo de uno de los huelguistas quién hábilmente aprovechó el momento oportuno para poner de nuevo las cadenas y el candado, el control de la finca se habría perdido por completo. Este acto de valor volvió a levantar el ánimo de sus compañeros que se encontraba golpeado y la huelga se salvó. La rápida actuación de Untraflores, de los asesores del sindicato y de los abogados permitió que se concretara una reunión con el subcomandante de la policía del departamento y las autoridades del municipio en la que se puso en claro que aquel era un conflicto laboral en el que a la Policía le estaba vedado intervenir.

Derrotada la intentona de ilegalizar la huelga

Fabio Hernández se dirige a los trabajadores en la reunión del 7 de julioLa segunda ofensiva consistió en entablar una demanda ante el Tribunal Superior de Cundinamarca para que se declarara la ilegalidad de la huelga. Nuevamente los abogados del sindicato obraron con diligencia para detener la intentona. El fallo promulgado el 2 de mayo negó las pretensiones de la empresa, pues para haberle dado la razón a la compañía habrían tenido que llevarse por delante la mismísima legislación laboral burguesa con sus exiguas prerrogativas para los asalariados. El Tribunal señaló que los patrones no demostraron, como lo pretendían, que la huelga había sido declarada ilegalmente, antes del vencimiento de la etapa de arreglo directo del pliego de peticiones, sino que “se deduce que el paro tiene otra motivación, como es el incumplimiento de sus obligaciones salariales y prestacionales con los trabajadores” y que la empresa hubiera debido demostrar que no era cierto que tuviera ese cúmulo de deudas con los obreros. Añadió que el cese de actividades se adelantó bajo los supuestos del literal e) del artículo 379 del Código Sustantivo del Trabajo, es decir de la “huelga imputable al empleador, por incumplimiento de sus obligaciones salariales con sus trabajadores”.

Este nuevo logro aumentó la confianza de los proletarios en sus propias fuerzas, así como en la orientación de Notas Obreras y en la labor jurídica cuando es adelantada a conciencia.

El aguante trajo su recompensa

Con el resultado de la demanda se abrió la posibilidad de un arreglo a través de un comprador interesado en adquirir la empresa y en asumir el pago de las deudas laborales como parte de la negociación. Esta etapa puso a prueba la paciencia de los trabajadores. Fueron casi dos largos meses más de incertidumbres, dilaciones y movimientos que ponían en duda la culminación favorable del proceso. Empezando porque no era claro quiénes eran los directamente interesados en el negocio. Finalmente, se llegó a un acuerdo sobre la base de una propuesta del sindicato que incluía el pago de todas las deudas laborales de Flores de las indias a sus afiliados y el reconocimiento de las de San Mateo para los que trabajaron con la empresa cuando operaba con esa razón social. Sobre este último punto el comprador aceptó el reconocimiento del 50% de las acreencias (ver cuadro). Una vez estuvo concluido y firmado el arreglo por las partes fue el Ministerio del Trabajo el que con su burocratismo e indolencia causó nuevos retrasos. Hasta que al fin la constancia y la firmeza de los obreros permitieron que el 26 de junio recibieran los dineros que les correspondían.

Acuerdo logrado para el pago de todas las deudas laborales correspondientes a los años 2011 y 2012

Salario

Dominicales y festivos ordinarios

Horas extras diurnas

Compensatorios

Auxilio de transporte

Cesantías año

Intereses cesantías

Vacaciones

Bonificación vacaciones

Prima de servicios

bonificación de navidad

Dotaciones (incluye las del año 2010)

Auxilio de casino

Subsidio familiar

Indemnización por terminación unilateral del contrato imputable al empleador

Bonificación para los compañeros que laboraron bajo la razón social de Flores San Mateo y que cubre el 50% de la liquidación correspondiente.

 

Un ejemplo de organización obrera

Lidia López, presidenta de Untraflores, se dirige a los asistentes a la reunión del 7 de julio Formados en la organización y en la disciplina que impone la producción capitalista, los proletarios de Las Indias utilizaron estos elementos en provecho de la pelea por sus propios intereses. Bajo la jefatura de Fanny se dispusieron las diferentes actividades para sostener la lucha. En el balance que hacen los compañeros, unánimemente destacan como una valiosa experiencia el trabajo en equipo, esta vez no para alcanzar metas de productividad, sino para el éxito de la huelga. Después del ataque de la policía del 31 de marzo, se organizaron dos grupos de 17 personas cada uno, que se turnaban día por medio y debían garantizar el control de la finca permaneciendo día y noche. Quienes tenían restricciones médicas o problemas para la quedada nocturna constituyeron un tercer grupo llamado de apoyo, que debía hacer presencia todos los días. Además del cuidado de la finca debían garantizarse la recolección de leña, el aprovisionamiento de agua, la ayuda en las actividades de la cocina, el aseo, la búsqueda de solidaridad, entre otras. En el fogón es digna de destacarse la labor infatigable que hicieron Marina y Edelmira. Las asambleas para recibir los informes sobre las gestiones ante la Superintendencia, las acciones jurídicas o las negociaciones, se realizaban cada tres días y allí también se fijaban las tareas, se asignaban responsabilidades y se solucionaban los problemas de convivencia. Así, con una férrea organización y con un ambiente plenamente democrático para la toma de decisiones, fue como este valeroso contingente obrero pudo culminar exitosamente la prolongada huelga que se vieron obligados a afrontar.

Importancia de una correcta dirección

Patricia García, asesora de Notas Obreras, garantizó una correcta orientación durante la huelgaCon la celebración del 7 de julio los proletarios de Las Indias no sólo querían festejar el triunfo tan merecido, sino además, como lo expresaron los asistentes, deseaban hacer un reconocimiento a la acertada dirección realizada por Notas Obreras a través de la asesoría de Patricia García, cuya inteligencia, valentía y abnegación le han conquistado ya un lugar en el corazón de los floristeros. Querían destacar la permanente solidaridad de Untraflores, cuyas dirigentes Lidia López, Aidé Silva y Esperanza Cerero organizaron recolectas y los acompañaron en la carpa de la huelga. A los abogados Fabio Hernández, Esperanza Lozano y Katherine Álvarez, les agradecieron la atención esmerada de los asuntos legales en los momentos críticos y para ultimar los detalles de la negociación. Sin estos apoyos, dijo Fanny, no habría sido posible esta victoria.

A lo largo del conflicto fueron persistentes los intentos de los empresarios y del gobierno de aislar a los obreros de su dirección política mediante los ataques a Patricia García y al resto de asesores. Sobre la asistencia legal sembraron cizaña esparciendo la idea de que con el fruto de la lucha se quedarían los abogados. Los funcionarios del Ministerio del Trabajo, quienes como se mencionó, torpedearon de mil formas la conclusión de las negociaciones, llegaron incluso al extremo de pretender ser ellos los que entregaran los cheques cuando todo estuvo concluido, y así aparecer como los héroes de la jornada, cosa que rechazaron radicalmente los compañeros. La experiencia de Las Indias demuestra que si los asalariados de la floricultura se unen bajo la orientación de Notas Obreras y Untraflores y cuentan con una asesoría jurídica consecuente y honesta, pueden defender sus derechos y desarrollar su conciencia de clase.