Entrevistas a trabajadores en huelga de Agrícola Guacarí

Por Francisco Cabrera

Laurencio Peña y Patricia GarcíaA los cultivos de flores de Agrícola Guacarí se llega por la carretera que une a Briceño con Zipaquirá; luego hay que recorrer unos dos kilómetros por una vía destapada hasta la puerta por donde a diario acceden los obreros a sus labores. El jueves 18 de noviembre se había programado allí una asamblea para informar sobre las conversaciones sostenidas con la empresa el día anterior en busca de un arreglo al conflicto que se inició el martes 16. Laurencio Peña, presidente de Sintraguacarí, junto con Patricia García y Alejandro Torres, asesores de Untraflores, rindieron los informes en los que se mostró la intransigencia de los Nannetti, quienes se niegan a cumplir con las obligaciones más elementales, como el pago de los salarios, de la prima, de los cheques del subsidio y la cancelación oportuna de las cotizaciones en salud y pensiones. Explicaron por qué no existe ninguna justificación para someter a los trabajadores a los padecimientos por los que hoy atraviesan.

El gobierno de Uribe le otorgó a la familia Nannetti 80 mil millones en créditos subsidiados, y sin ninguna garantía, para que se hicieran a las fincas que poseía el grupo Dole. Colocados de la noche a la mañana como los primeros exportadores del sector, su afán ha sido recuperar a la mayor brevedad la inversión y garantizar la rentabilidad para ellos y sus socios de Sunflowers Enterprise, fondo de agiotistas norteamericano. A la vez, enfrentan la feroz competencia con los poderosos grupos que luchan por concentrar el negocio: Chía, Elite, Andes, Falcon. En esa carrera loca, la lógica del burgués les aconseja tratar sin piedad a los proletarios que les venden su trabajo. Hasta dónde lo consigan depende de hasta dónde los obreros sean capaces de organizarse y oponer resistencia.

Notas Obreras ha recogido en las cuatro entrevistas que aquí se publican las apreciaciones de Laurencio Peña, presidente de Sintraguacarí, y de las compañeras Ana Sixta Mora, Blanca Medina y Estela Méndez, sobre las condiciones por las que hoy atraviesan y acerca de sus expectativas en la organización de los trabajadores.

 

Laurencio Peña

“Debemos estar organizados porque vienen grandes atropellos sobre los trabajadores de la floricultura”

 

 

Laurencio Peña¿De dónde eres Laurencio?

 

De Jesús María, Santander, y vivo en Zipaquirá.

 

¿Hace cuánto llegaste?

 

17 años.

 

¿Desde que vives en esta región trabajas en flores?

 

Llevo 14 años en Agrícola Guacarí.

 

Y antes, ¿en qué trabajaste?

 

En agricultura y en lácteos.

 

¿Vives en casa propia o en arriendo?

 

En una casita propia que estoy haciendo hace 17 años y esta es la hora en que aún no la he terminado.

 

¿Cuántas personas son en tu casa?

 

Mi familia se compone de cuatro personas, pero el único que trabaja soy yo. Tengo dos hijos estudiando y mi mujer que está dedicada al hogar.

 

¿Y las edades de los hijos?

 

La niña tiene 20 años y el niño 16.

 

Pasando a otro tema, ¿cuál fue la situación por la que ustedes decidieron crear un sindicato?

 

Esto empezó desde que los empresarios dejaron de pagarnos la seguridad social, luego vino que se atrasaron en los sueldos, que se atrasaron en la prima, en los parafiscales. La gente iba al médico enferma y no la atendían, y si los atendían, les tocaba a ellos mismos sacar de su bolsillo y pagar lo que les costara la consulta y la droga. Debido a eso nos fuimos despertando y fuimos hablando con los compañeros y creamos la organización.

 

¿Cuántos trabajadores iniciaron el proceso?

 

Hicimos una reunión y logramos el compromiso de 25, que es el número que se necesita. Eso no es fácil, porque toca hacerlo a escondidas, porque la empresa apenas nota que alguien está hablando de organización lo trata de subversivo, de guerrillero. Con todas esas dificultades se logró hacer la asamblea de fundación el 4 de septiembre.

 

Después de crear el sindicato ¿qué hicieron?

 

Apenas la empresa se dio cuenta, nos despidió a cuatro fundadores y a tres adherentes. Entonces tomamos la decisión de hacer un mitin; la gente colaboró, se unieron bastantes y fue cuando decidimos hacer una huelga que comenzó el 9 de septiembre y duró 16 días. Nos tocó levantarla unilateralmente y seguimos trabajando con la idea de fortalecer el sindicato. Luego viene que los empresarios, en vez de ponerse al día con los trabajadores, se atrasaron más. Esa es la situación que tenemos y que nos llevó a esta segunda huelga.

 

¿Qué lecciones han sacado de esta experiencia?

 

Varias. Ya estamos organizados y ya podemos hablar, porque antes no se podía. Los supervisores por cualquier cosa nos sancionaban o nos pasaban un informe. Ahora es distinto, ya se le puede uno dirigir al patrón, al supervisor, decentemente, pero se puede. Antes se decía algo y de una vez lo llamaban a uno a firmar y lo despedían.

 

¿Están en negociaciones?

 

Sí, pero el empresario es muy duro. Quiere que muramos de hambre con nuestros hijos.

 

¿Qué les plantean ellos?

 

No aceptan ningún tipo de negociación. Quieren que sigamos trabajando como esclavos, sin salario. No piensan en el trabajador, sólo hablan de ellos, del dólar, que el precio está mal y que ellos están en dificultades, pero para ellos supuestamente los trabajadores no andan mal.

 

¿Qué están pidiendo ustedes?

 

No es un pliego de peticiones. Planteamos simplemente que nos paguen los salarios atrasados, la prima, la seguridad social, los parafiscales, nos den la dotación, solo exigimos lo que nos pertenece por Ley; que se pongan al día con eso, no estamos por fuera de la Ley, ellos son los que están violando las leyes. En eso estamos, pero ellos no aceptan ponerse al día.

 

¿Cuál es la propuesta del sindicato en la negociación?

 

Que nos paguen las dos quincenas atrasadas, la prima de junio y que el resto lo vamos negociando fijando unas fechas, pero que ellos muestren voluntad de ponerse al día en parafiscales, en la seguridad social, en la dotación y en todo lo que nos corresponde por Ley.

 

¿Cuántas empresas tiene el grupo Nannetti?

 

He oído que son 14 fincas.

 

¿Qué les propones a los trabajadores del grupo?

 

Que tomen el ejemplo de nosotros y se organicen para luchar juntos contra esos empresarios que lo único que piensan es en explotar al trabajador sin ninguna consideración.

 

¿Qué mensaje le quieres dar a todos los obreros de la floricultura?

 

Que debemos despertar de ese sueño profundo en que estamos y organizarnos, porque estamos abiertos y eso no nos lleva a ningún horizonte. Organizados podemos exigir lo que nos corresponde por Ley. Debemos estar organizados porque vienen grandes atropellos sobre los trabajadores de la floricultura.

 

Ana Sixta Mora

 

“Lo que podemos comer con mis hijos ya es muy poco”

 

 

 

Ana Mora¿De dónde eres Ana Sixta?

 

De Gachancipá.

 

¿Actualmente dónde vives?

 

En Gachancipá, en la vereda San Martín.

 

¿Vives en casa propia o en arriendo?

 

En arriendo, con mi mamá y mis cinco hijos.

 

Cuéntanos en qué condiciones están viviendo

 

La situación es muy crítica. En primer lugar, no nos están pagando puntual; ya nos deben dos quincenas y ya vamos para la tercera. Lo que podemos comer con mis hijos ya es muy poco. Ahora se vienen las matrículas y el grado de mi hijo y mi situación es muy difícil. Uno no puede sobrevivir con lo que le pagan a los cuarenta días o al mes, porque con cien mil pesos que a mí me llegan, no me alcanza para nada.

 

¿De qué edades son tus hijos?

 

Mi hijo mayor tiene 17 años, se gradúa ahorita el 3 de diciembre; la hija que le sigue tiene 12 años y está en sexto; la que le sigue tiene 10 y está en cuarto de primaria; la otra tiene 6 y está en prekinder y la última tiene 4 y está en grado cero.

 

Con los incumplimientos de la empresa, ¿cómo han hecho para sobrevivir?

 

Si a veces se tiene para el desayuno, no hay para el almuerzo, entonces uno se toma una sopita y así se mantiene toda la tarde. Así nos ha tocado pasar con mis hijos y mi mamá.

 

¿En qué momento tomas la decisión de apoyar que los trabajadores se organicen?

 

Al ver que no nos pagaban y tantos incumplimientos, me decidí, y aquí estoy en la organización y seguiré.

 

¿Y cómo ves la organización?

 

Como la empresa trata de dividirnos la situación es pesada, pero persistiendo lograremos lo que buscamos, esta es una lucha y hay que vencer algún día.

 

¿Antes de esta ocasión habías participado en sindicatos?

 

En ningún momento, es la primera vez; uno lo hace con miedo, con temor a las represalias, pero es una experiencia bonita y seguiré luchando hasta vencer.

 

Blanca Medina

 

Untraflores nos enseñó los derechos que tenemos como trabajadores

 

 

 

Blanca MedinaBlanca, ¿en dónde naciste?

 

En La Uvita, Boyacá.

 

Y actualmente ¿en dónde vives?

 

Vivo en Zipaquirá, hace alrededor de 18 años.

 

¿Cuánto hace que trabajas en flores?

 

Hace 12 años que trabajo en Agrícola Guacarí.

 

¿Cuántos hijos tienes?

 

Tres

 

¿Vives en casa propia o en arriendo?

 

En casa propia, pero debo cuotas al banco de un préstamo que saqué para poder tenerla.

 

En este momento ¿cómo son tus condiciones de vida?

 

BM: Pues muy precarias. Me llamaron constantemente del banco porque no había podido cancelar, que me acercara a pagar; llamé y les expliqué que en este momento no tenía porque no nos habían pagado en la empresa, que por favor me tuvieran paciencia y finalmente mi mamá me ayudó con un dinero porque me vio muy angustiada. Como todos los compañeros, no tenemos mercado en la casa. Yo tengo mi esposo, pero hay personas que son cabeza de familia y les toca pedir limosna para poder subsistir.

 

¿Cuáles han sido las condiciones laborales de la empresa en los últimos tiempos?

 

Cuando cogió la familia Nannetti, duró un año en que fueron cumplidos, pero a partir de la temporada de madres nos empezaron a fallar. Cuando llegó la hora de cancelar la prima de junio nos dijeron que a los cinco días nos pagaban. Pasaron esos cinco días y nos llamaron para decirnos que al día siguiente y después el agrónomo nos llamó y nos dijo que no nos podían pagar, que no se sabía hasta cuándo y esta es la hora en que no lo han hecho y ya tenemos sueldos acumulados, cheques del subsidio, no tenemos dotación, en salud estamos muy mal porque no han cotizado a la EPS y lo mismo con los aportes para pensión, total que estamos completamente desprotegidos.

 

¿Y de carga laboral cómo están?

 

Pues hemos tenido recarga, horarios extendidos; tenemos que trabajar hasta tarde, incluso en la temporada de madres hubo varias noches que nos tocó hasta las 12. Nosotros sí le cumplimos a la empresa, pero ellos no nos cumplieron con lo de Ley y en estos momentos estamos desprotegidos, prácticamente pidiendo limosna para subsistir.

¿Tu esposo también trabaja en flores?

 

No, el trabaja de celador.

 

¿En qué momento decides apoyar la creación del sindicato?

 

Yo empecé a apoyar al sindicato cuando nos despidieron a los compañeros.

 

¿No estuviste cuando se creó la organización?

 

No. Me uní cuando ellos empezaron la huelga. Al principio eran poquitos, pero decidimos apoyarlos y aquí estamos y seguiremos apoyando.

 

¿Y qué opinas de esta experiencia?

 

Realmente, nos ha abierto los ojos. Los asesores de Untraflores han sido grandes maestros, porque no sabíamos qué derechos teníamos como trabajadores. Ha sido una experiencia muy bonita y seguiremos adelante en esta lucha.

 

¿Qué les quieres decir a tus demás compañeros trabajadores de flores?

 

Que no les de miedo organizarse que así podemos pelear por nuestros derechos.


Estela Méndez

“Con las cooperativas nos bajaban el sueldo prácticamente a la mitad; si queríamos tener cheques del subsidio, salud, nos tocaba a nosotros mismos pagarlos”

 

Estela Mendez¿De dónde eres Stella?

 

Vivo en Zipaquirá, pero nací en Lenguazaque.

 

¿Cuánto hace que vives en Zipaquirá?

 

Aproximadamente 25 años.

 

¿Cuánto hace que trabajas en flores?

 

Desde que formalicé un hogar, cuando tenía 26 años, ya vinieron los hijos y nos toca colaborar a ambas partes porque uno solo es difícil para salir adelante, de eso ya hace como 21 años, trabajando en diferentes cultivos.

 

¿Cuáles son las edades de tus hijos?

 

La mayor tiene 21 años, otro tiene 15 y el último 14.

 

¿Ya lograste conseguir una casita?

 

En estos momentos logré conseguir una casita pero no es totalmente mía, la mitad es de una cuñada.

 

¿Tu compañero en qué trabaja?

 

También en flores.

 

¿Cuál es la situación que viven ahora?

 

Mala, porque juntos trabajamos aquí en la misma empresa, entonces no hay sueldo para ninguno de los dos. La situación es crítica. Nos ha tocado lucharla de todas formas para poder conseguir el sustento de los hijos, para el estudio y para la alimentación. Aunque no pago arriendo, sí pago servicios.

 

¿El compañero también está apoyando la huelga?

 

Sí, él está aquí con nosotros.

 

¿Por qué decidieron organizarse?

 

En vista de que los patrones comenzaron a incumplirnos con el salario. Les aceptamos que no nos dieran los cheques del subsidio, aceptamos que no nos dieran la prima de junio, porque hicieron múltiples reuniones dando miles de explicaciones; pero en el momento en el que ellos dejaron de pagarnos el sueldo, ahí fue cuando decidimos organizarnos. Comenzaron a decirnos que debíamos meternos a las cooperativas. Nos subían al cielo y nos bajaban: que teníamos miles de beneficios, que íbamos a sacar más del salario mínimo para vivir dignamente. Yo pregunté que si perdíamos la antigüedad, y me dijeron que no; que si tendríamos prima, cheques del subsidio, todos los beneficios que tenemos por empresa y me dijeron que sí. Y resulta que no. Investigando, resulta que es todo lo contrario: nos bajan el sueldo prácticamente a la mitad; si queríamos tener cheques del subsidio, salud, nos tocaba a nosotros mismos pagarlos. Como vimos que querían imponernos esas cooperativas, decidimos organizarnos como sindicato para poder exigir nuestros derechos. Si no nos organizamos yo no estaría aquí, porque a mí me ofrecieron dos millones de pesos para que me fuera; tengo mis dos brazos con tendinitis bilateral, una enfermedad profesional clasificada y ¿qué voy a hacer con dos millones de pesos? Me los gasto en 15 días, un mes y entonces ¿qué me voy a quedar haciendo en la casa? ¿viendo a mis hijos pedirme de comer y no tener qué darles? ¿En qué empresa me reciben con una enfermedad profesional clasificada? Entonces ¿Qué va a ser de mi vida? Se lo dije al mismo gerente: si se perdieron miles de millones en las pirámides, por qué yo no voy a perder dos millones de pesos en Guacarí y no les acepté. Me dijeron que rompiera la carta, la rompí.

 

Dinos qué opinas de la carga laboral

 

Pues se va aumentando, porque cada vez hay menos gente. A muchos los obligaron a retirarse porque tenían restricciones médicas. Como los patrones quieren meternos a la fuerza a las cooperativas algunos compañeros se van retirando y en la medida que haya menos operarios pues la carga laboral va subiendo más y más.

 

Y de la experiencia vivida en estos meses desde que se organizaron ¿qué opinas?

 

Habernos afiliado al sindicato nos ha traído beneficios porque estamos luchando por nuestros derechos. Nos han tocado días y noches duras, pero ahí vamos para adelante. Ya decidimos formar esta organización y no vamos a permitir por nada ni por nadie que nos la acaben.