Existe la creencia de que la Constitución de 1991 fue, en ese entonces, el fruto de un movimiento de rebeldía de la juventud, pero la verdad es que tal movimiento fue gestado por la propia oligarquía para adaptar el andamiaje jurídico de la nación a los designios del "libre mercado". El estudiantado debe desechar cualquier ilusión de que puede apoyarse en esa Carta Política para plantear su propuesta de reforma a la educación superior.