Declaración del Comité Con Las Pensiones No y Salario Mínimo Digno

El gobierno de Iván Duque le presentó al Congreso el pasado 31 de octubre un proyecto de reforma tributaria (“ley de financiamiento”), cuya columna vertebral es la imposición del IVA a los alimentos. Esta es la segunda reforma consecutiva centrada en ese tributo. En 2016, Santos subió la tarifa del IVA de 16 % al 19 % y, ahora, Duque busca extenderlo a los alimentos, que en su inmensa mayoría están exentos de este impuesto y solo una parte menor paga actualmente el 5 % o el 19 %. Así, a los cereales, el pan, los tubérculos y plátanos, las hortalizas, frutas y legumbres, las carnes y embutidos, los huevos y la leche, la panela y el azúcar, las harinas y las pastas, el café y el chocolate, aparte de las desmedidas alzas anuales, lo que se conoce como inflación, se les sumará, desde el 1 de enero de 2019, en la mayoría de los casos, un 18 % o 19 %. Entonces, si se aprueba tan nefasta reforma, la subida de los precios de los alimentos a partir del próximo 1 de enero estaría alrededor de 25 %. También tendrán este gravamen los libros, cuadernos y textos escolares, los periódicos y revistas, la recreación, los teléfonos celulares, entre otros. La carestía de la vida se hará insoportable, millones de familias serán presas del hambre. Ya la reforma de Santos había llevado a los hogares a reducir sus ya menguados gastos.

 

Igualmente, el gobierno vuelve a clavar sus garras sobre los profesionales, técnicos y asalariados de ingresos medios a quienes, desde 2017, se les incrementó abruptamente el impuesto de renta, como se evidenció en las declaraciones presentadas recientemente. Ahora, de nuevo, verán reducida la parte de ingresos que podrán exceptuar del gravamen, esta vez a únicamente 35 %, y la tarifa de este podrá llegar hasta el 37 %; a muchas personas se les gravarán las cesantías y sus intereses. También serán objeto de este impuesto las pensiones desde más o menos 4,5 salarios mínimos. A lo que hay que sumarle que a sueldos y pensiones que, aunque no alcancen ese monto, se les hará retención en la fuente mensual, dineros que así terminen como “saldos a favor” del asalariado o pensionado, nunca podrán redimirse debido a los engorrosos trámites para hacerlo. 

Otro blanco de Duque y Carrasquilla son las tiendas y mercados de barrio, las pequeñas y medianas industrias agrícolas e industriales, oficinas de profesionales, talleres técnicos y mecánicos, peluquerías, panaderías, fruterías, cafeterías, los maestros de construcción, electricistas y similares que se verán forzados a “formalizarse”, a través, por ejemplo, del régimen de tributación que se denominará SIMPLE y que abarcará los impuestos de renta, consumo e industria y comercio,  a tarifas confiscatorias, aunque aparentemente bajas, ya que se le aplicarán a la totalidad de los ingresos (ventas) y no a la utilidad que estos generen. Como sobre las tiendas y minimercados de barrio y los llamados fruver recaerá el recaudo del grueso del IVA a la comida, pues estos establecimientos venden alrededor del 65 % de ella, serán convertidos en las víctimas principales de los policías fiscales de la DIAN.

Mientras se cometen tamaños atropellos contra los asalariados y sectores medios, el gobierno les bajará los tributos a las grandes empresas nacionales y extranjeras. A estas, entre otras gabelas, les reducirá el impuesto de renta de 33 % a 30%; les descontará el IVA a los bienes de capital que compren (máquinas, herramientas, vehículos); les bajará aún más los tributos si hacen “megainversiones”, o por construir o remodelar hoteles; les recortará en 50 % el impuesto de industria y comercio y el 4 x 1.000; les mantendrá una pírrica tasa sobre los dividendos; les facilitará la  evasión desarrollando la medida del anterior gobierno de que “paguen” impuestos con “obras” en las zonas que más sufrieron la violencia. Además, seguirán los llamados contratos de estabilidad tributaria, mecanismo mediante el cual el Estado les garantiza por 20 años estas y otras concesiones.

Duque también propone crear una “comisión de estudio del sistema tributario territorial” a fin de reformar los impuestos municipales, distritales y departamentales, para obligar a los entes territoriales a subir valorizaciones, prediales, industria y comercio y otras cargas. Para completar, las ingentes sumas que se recaudarán por el alza de los precios del petróleo, no se destinarán a aliviar las necesidades sociales ni a invertir en el desarrollo del país, sino que, a través de un llamado Fondo de Estabilización del Ingreso Fiscal, FEIF, se les entregarán a los tiburones financieros internacionales, que acostumbran a captar fondos de los países pobres a ínfimos intereses y prestárselos a esos mismos países a tasas redobladas.

La supuesta devolución del IVA a “los más pobres” o la reducción de un punto a la tarifa son embelecos para engañar a las gentes. Lo cierto es que para llegar a los más de $14 billones que se piensa recaudar solo el próximo año con la reforma, el gobierno les sacará a los asalariados y a los sectores medios entre el IVA a la comida —que correrá con la mayor parte—, y las nuevas cargas de renta a las personas naturales, más de 20 billones de pesos (¡casi 2,5 puntos del PIB!), pues, al contrario, en 2019, porque, a los grandes empresarios se les devolverán $6,2 billones del IVA pagado al adquirir bienes de capital. Y eso que Duque, en el colmo del cinismo, no deja de perorar que su propuesta es para hacer de Colombia un país más equitativo.

Semejante política alcabalera y hambreadora contra las mayorías, a la que se le sumarán las reformas que se preparan a las leyes pensionales, laborales, al sistema de salud y a otras áreas del gasto público, trazada para mantener contentos a los magnates y cumplir a rajatabla con la regla fiscal, es decir, con el pago puntual de la abultada deuda publica, solo podrá ser derrotada si el grueso del pueblo colombiano: obreros, campesinos, trabajadores informales, pequeños comerciantes, profesionales, estudiantes nos lanzamos ya a las calles y sin vacilaciones a protestar, a construir comités contra las reformas en sindicatos, barrios, comunas, ciudades y departamentos. Se requieren acciones que no se limiten a dejar una constancia de un día. Participemos en la movilización con organización popular, pues solo esta, sin someterse a intereses ajenos, puede llevar la lucha a la victoria.

¡Abajo el IVA a la comida!
¡Abajo las reformas tributaria, pensional, laboral y de salud!
¡Abajo el gobierno alcabalero y hambreador de Duque!
¡Abajo el Estado de los grandes monopolios! ¡Arriba la lucha del pueblo!
¡Todos a la calle el jueves 8 de noviembre, 4 p. m. Planetario Distrital!

Bogotá, 1 de noviembre de 2018