Por Erika Cortés Ramírez

La campaña que se ha desatado contra Irán por sus supuestas intenciones de enriquecer uranio para la creación de armamento nuclear, tiene todo un trasfondo histórico y político que se remite a la década del cincuenta del siglo pasado, cuando Estados Unidos y Europa patrocinaron el golpe de Estado que le daría el ascenso al poder al Sah Reza Pahlevi, quien implantó un gobierno decididamente proclive a los intereses occidentales y específicamente norteamericanos. Desde entonces se emprendieron los primeros intentos iraníes de utilizar energía nuclear con fines pacíficos y civiles, para lo cual se instalaron bases y se inició el programa de cooperación con los países de la Europa occidental; hechos que hasta 1979 no representaron peligro para los intereses de los países imperiales; por el contrario, significaron la oportunidad de establecer un vínculo con Oriente Medio que posibilitaría el control del territorio. Sin embargo, con la Revolución Iraní de 1979 se implanta la revolución islámica en manos del clero chiita. A partir de este momento el programa de obtención de energía nuclear se detiene, primero, porque el nuevo gobierno consideraba que este proyecto prooccidental no era apropiado y, segundo, porque los países de la Europa occidental y Norteamérica ya no contaban con un gobierno permisivo a su intervencionismo.

 

De esta manera, será sólo hasta la década de los 90 cuando Irán retome sus intenciones de extraer energía nuclear por medio del enriquecimiento de uranio, situación que generó una mayor vigilancia por parte de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y que llevó a que en 2003 presuntamente se encontraran pruebas sobre actividades “sospechosas” acerca de las que Irán no había informado, cuestión que puso en alerta a la ONU, que decidió amenazar al gobierno iraní con sanciones en caso de no suspender su proyecto.

 

Estados Unidos mantuvo un estado permanente de hostilidad en contra de Irán —que hizo sucesivos gestos para distender la relación con la superpotencia—, expidiendo, por ejemplo, varias leyes de embargo comercial y petrolero, y exigiéndole a la Unión Europea que tomara una posición acorde a la política norteamericana, ya que ésta, no obstante su rechazo al programa de rearme de Irán, impulsaba una política de dialogo con la nación islámica, habida cuenta de toda una serie de proyectos e intereses que las vinculan.

 

Las administraciones de Clinton y sobre todo de Bush continuaron con el ataque diplomático en contra de Irán, cuyo objetivo era, además de la deslegitimación del proyecto iraní, convencer a todos los países con poder de veto en la ONU de aplicarle sanciones, ya que el Departamento de Estado estadounidense afirmaba que “Irán es el mayor patrocinador estatal del terrorismo y continúa apoyando a grupos militantes involucrados en diferentes conflictos regionales, incluido el palestino-israelí”. Bajo esta campaña y so pretexto de haber encontrado, a principios de la Administración Bush, más de 50 toneladas de armas iraníes con destino a Palestina en el barco mercante Karine-A, Irán fue incluido, junto con Irak y Korea, en el “Eje del Mal”, poniéndolo en la mira de la nueva política de acción preventiva estadounidense.

 

Pese a ello, en 2004, se llega a un acuerdo con el Reino Unido, Francia y Alemania (UE3) mediante el cual Teherán accede a suspender temporalmente el enriquecimiento de uranio. El pacto hizo descarrilar los intentos estadounidenses de denunciar a Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU por supuestas transgresiones del Tratado de No Proliferación (TNP), no obstante, Estados Unidos continuó con su idea de promover una confrontación bélica, apoyada por Israel. Dada la temporalidad del acuerdo, y en uso de su soberanía, en 2005, Irán restableció su programa nuclear, frente a lo cual, en 2006, Europa y Estados Unidos lo conminaron a suspenderlo o de lo contrario a afrontar sanciones.

En el gobierno de Obama la tensión ha continuado, aunque el presidente norteamericano ha jugado con una estrategia diferente. Mientras, junto con la Unión Europea, aparenta promover un diálogo pacífico con los persas para que detengan su programa de enriquecimiento de uranio y permitan las inspecciones de la AIEA a sus instalaciones, a su vez ha atraído a China y Rusia, potenciales aliados de Irán, a apoyar la imposición de sanciones económicas y comerciales, lo que por el momento ha funcionado, pues éstas ya se empezaron a aplicar, con el visto bueno de aquellas, por parte de la ONU y las potencias del Norte.

 

Cuál es el peligro que representa Irán para Estados Unidos

 

Irán es uno de los grandes exportadores de hidrocarburos; es socio comercial de China, a la que le vende gran cantidad de estos; es vecino de Rusia, la cual le suministra armamento; por su lado, Europa considera de alta importancia su relación energética, signada, entre otras cosas, por la cercanía de la construcción del gasoducto Nabucco. Este proyecto crea una fisura entre los intereses norteamericanos de aislar a Irán, con los deseos europeos de reducir su dependencia del gas ruso. El proyecto Nabucco, de 3.000 kilómetros y que se calcula estará finalizado en 2011, busca extraer el gas de Azerbaiyán para ser transportado a través de Georgia, Turquía, Bulgaria, Rumania, Hungría y Austria. Empero, existen avanzadas negociaciones para sumar a Irán a la empresa, ya que este país, con sus inmensas reservas de 30 billones de metros cúbicos, es firme candidato a ser proveedor del gasoducto; precisamente este es el punto álgido entre Europa y Washington.

 

Por otra parte, Irán cuenta con una ubicación geoestratégica única que le significa poder bloquear el acceso a través del Golfo Pérsico, un enclave vital debido a que alrededor del 40% del comercio del petróleo pasa por el estrecho de Ormuz. Todos estos factores contribuyen a que Estados Unidos no se haya decidido a realizar una intervención armada como lo hizo en Irak, pues Irán no sólo es territorialmente más amplio, sino que cuenta con el apoyo relativo de países fuertes e históricamente contrarios a los intereses norteamericanos y con unas relaciones estables con los países vecinos. A cambio, en su agresión contra los iraníes, hasta ahora ha optado por urdir una política de desprestigio, que le ha sido más útil que la de las armas y le ha representado un acercamiento y un relativo respaldo de los países aliados o con intereses comunes con Irán.

 

El pueblo y el gobierno iraní tienen derecho a su soberanía y autodeterminación. En realidad el causante de la desestabilización en la zona es Estados Unidos con su política hegemonista, basada en buena parte en su propio poderío atómico y en el fomento del arsenal nuclear secreto de Israel.

 

Fuentes consultadas

  • ¿Bombardeará Estados Unidos a Irán? En: Soeren Kern. 14 de febrero de 2005. http://soerenkern.com
  • El programa nuclear de Irán: una crisis fabricada. En: Rebelión. 15 de mayo de 2006. www.rebelion.org
  • Programa nuclear iraní. En: BBC Mundo. 1 de junio de 2006. http://news.bbc.co.uk
  • Irán nuclear. En: Machtres misiles. Teherán 9 de abril de 2007. www.machtres.com/iran
  • Por qué los Estados Unidos no pueden atacar a Irán. En: Altermedia.info. 5 de septiembre de 2007. http://es.altermedia.info
  • ONU expresa temor por programa nuclear iraní. En: Semana.com. 18 de febrero de 2010. www.semana.com
  • El OIEA teme ahora que Irán pueda estar fabricando un arma nuclear. En: El Mundo. 19 de febrero de 2010. www.elmundo.es
  • Obama aísla a Irán en la cumbre nuclear. En: El país. 28 de septiembre de 2010. www.elpais.com