Por Alfonso Hernández

La humillación griegaEl pasado martes 21 de febrero la Unión Europea dio a conocer que los ministros de finanzas de ese bloque habían llegado a un “acuerdo” con el gobierno griego, el cual hubo de someterse a las más extremas condiciones económicas y la más desembozada y humillante pérdida de soberanía para que se le aprobara un segundo préstamo por valor de 130 mil millones de euros a fin de evitar que esa nación incurriera en moratoria de pagos (default), lo que la conduciría al cerco financiero, pero a la vez pondría en riesgo la moneda europea y podría, mediante el contagio, provocar una crisis global.

En el mentado paquete crediticio participan la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, denominados la Troika. Además se prevé que los prestamistas privados lleguen a otro arreglo con el gobierno heleno para garantizarse el pago de más del 50% del valor nominal de los bonos gubernamentales que poseen por un monto de 200 mil millones de euros, de los cuales 14.500 millones se vencen en marzo próximo. El suceso de este propósito es incierto, pues aunque se pretende impedir que los tenedores pierdan todo el valor, —dichos documentos se deprecian con rapidez por la situación económica del emisor y porque las empresas calificadoras de riesgo los han degradado—, hay poderosos bancos de Wall Street y fondos de riesgo (Hedge Funds) que se han deshecho de los títulos gubernamentales y están adquiriendo Credit Default Swaps (CDS), con los cuales resultarían gananciosos si Grecia incumple. De otra parte, si ésta arrastra a un impago generalizado a otras naciones como Italia, España y Portugal, podría provocarse una bancarrota gigantesca de los emisores de CDS, como ocurrió con la firma gringa American International Group, INC. (AIG) durante la crisis del Subprime, que estalló en Estados Unidos en 2008 y cuyas consecuencias aún se viven.

El documento suscrito anticipa que para el año 2020 la tasa de deuda con respecto al Producto Interno Bruto haya descendido de 160%, el nivel actual, a 120.5%. Pronóstico que tampoco es muy probable, dado que la economía de Grecia continuará contrayéndose, con lo que la suma de impuestos recolectados puede empequeñecerse y conducir, luego de un par de años, a la insolvencia. Ya en 2011 el Producto Interno Bruto cayó 6%[1] y la desaceleración ha continuado a una tasa similar este año. La situación no es muy distinta en Portugal, Italia y España. Todo se ve agravado por la especulación campante, pues los bonos del gobierno griego a diez años ya tienen que abonar hasta 33% de intereses, y los de las otras naciones emproblemadas también han subido dramáticamente, aunque en menor medida.

Deuda griega

 

La firma del pacto ordenado por la Troika se había aplazado repetidamente mientras esta nación mediterránea se allanaba a más y más condicionamientos. El parlamento aprobó un recorte de 325 millones de euros para el presupuesto de año, tendrá que reducir los costos laborales en un 15%, los pagos de pensiones se aminorarán en más de 300 millones de euros y el salario mínimo, de €750 mensuales, tendrá que recortarse en un 22%[2]. Para 2015 habrán sido despedidos más de 150,000 empleados solamente del sector estatal. Y el país ha de soportar una supervisión dictatorial de la captación de sus impuestos y de las ventas de activos públicos. Para colmo, la eurozona no entregará los 130 mil millones a los griegos, sino que los mantendrá en una cuenta especial y retendrá los giros si en algún momento el gobierno no satisface los mandatos de los prestamistas. Cerca de 35 mil millones de las nuevas acreencias se destinarán a los tenedores privados de bonos gubernamentales para “estimularlos” a reducir parte de la deuda privada griega. Otra porción se destinará a los bancos locales para que “no caigan en la insolvencia”. Las deudas las paga el pueblo; los ingresos los perciben los banqueros.

dilema griego

Se exigió que al gobierno y la oposición se comprometieran por escrito con el acatamiento a las imposiciones de la Troika. Antonis Samaras, dirigente del partido de centroderecha Nueva Democracia, buscando sacarles ventajas electorales a sus socios del Partido Socialista, Pasok, dijo que en caso de ser elegido, renegociaría lo pactado. De inmediato se le obligó a retractarse, a garantizar obediencia sin cortapisas y a anunciar que expulsaría del partido a los parlamentarios de su bandería que no votaran a favor de las enmiendas legales requeridas por los mandamases europeos. Como si todo ello fuera poca cosa, la constitución ha de consagrar que el pago de la deuda tiene prioridad sobre cualquiera otra obligación del Estado. La verdad monda y lironda: las prerrogativas de los agiotistas priman sobre los pomposamente proclamados derechos civiles y humanos.

El pueblo ha reaccionado con indignaciónHa sido tanto el rechazo a las desalmadas medidas que aparte de las huelgas, seis ministros y subsecretarios han dejado sus cargos. Hasta el sindicato de policías, en un gesto patriótico muy singular en las gentes de ese oficio, amenazó con emitir órdenes de arresto a los altos funcionarios de la misión del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, por los daños causados a la nación mediterránea y a sus habitantes. A lo largo de toda Grecia, el pueblo ha expresado con furia su indignación, a tal punto que las fuerzas de Policía han sido incapaces de controlar las protestas y más de 50 edificios han sido incendiados. Frente al Ministerio de Finanzas y en la Plaza Syntagma los manifestantes gritan: insurreccionémonos ahora mismo, mantengámonos en huelga, no nos demos por vencidos. Ya no tenemos casi nada por perder, dice un joven de 28 años, de apellido Stavros, quien se queja de que estudió en la universidad durante seis años, prestó el servicio militar otro año y ahora no consigue ningún empleo[3]. Algo que es común, ya que las cifras indican que más del 45% de los jóvenes están desempleados.

Estos tiempos tan turbulentos ponen al desnudo hechos fundamentales: las democracias burguesas, con sus parlamentos y sus ejecutivos, sus cortes y sus togados, son meras dictaduras de los multimillonarios, quienes en épocas menos agitadas no necesitan evidenciar sus potestades; pero cuando los caudales corren algún riesgo, no vacilan en demostrar quién es el poder tras el trono. El anterior primer ministro, Andreas Papandreu, del Pasok, después de todas las genuflexiones con las que accedió a los requisitos del primer paquete de “rescate”, y ante las alarmantes nuevas exacciones se atrevió a proponer un referendo para consultarle al pueblo si las aceptaba o no. Se vio forzado a renunciar. El nuevo primer ministro, Lucas Papademos, banquero y ex director del Banco Central, fue quien junto con sus asesores de Goldman Sachs diseñó la operación de ocultamiento de los pasivos de la nación mediante el uso de derivados financieros, de tal manera que mientras el endeudamiento se abultaba, aparentemente el país se mantenía cumpliendo con las normas europeas concernientes. Sabedores de lo que se incubaba, los ejecutivos de Sachs comenzaron a vender sus títulos valores de esa república y especular a su costa. Anotemos de paso que también en Italia los agiotistas impusieron al banquero Mario Monti como primer ministro.

En su indignación los ciudadanos han incendiado algunos edificios y piden una revoluciónLa actitud germana ha sido insultante. El ministro de finanzas Wolfang Schäuble instó a Grecia a diferir las elecciones de abril, a prolongar la administración provisional de Papademos y a que éste designe un gabinete de tecnócratas que, desdeñoso de cualquier opinión popular, se comprometa con todas y cada una de las disposiciones que humillan a la que se precia, con razón, de ser la patria de Aristóteles, de Fidias y de Homero.

No es de extrañar que el odio a Ángela Merkel y a otros altos funcionarios teutones se haya generalizado. Mientras tanto, los financistas de la primera potencia europea califican a los griegos de perezosos, los vilipendian y desprecian. No cabe duda de que Merkel tiene sus propios planes para colonizar el Viejo Continente: demanda que a la Comisión Europea, con sede en Bruselas, los gobiernos nacionales le transfieran atribuciones para que pueda actuar como un verdadero Ejecutivo continental, y pide otorgarle mayores facultades al Parlamento europeo. Por su parte, el Consejo, conformado por las cabezas de Estado y de gobierno de los países miembros, debe actuar como una segunda cámara legislativa. Además, la Dama de Hierro germana anunció que en las próximas elecciones presidenciales francesas hará campaña a favor del actual mandatario galo, Nicolás Sarkozy. Y ya ha logrado imponer una disciplina fiscal a su gusto y arbitrio a todas las naciones de la Comunidad.

Semejantes zancadas no pueden ser vistas con buenos ojos por Estados Unidos y la Gran Bretaña. Éstos son los centros mundiales del casino financiero, quienes han “innovado” en todo tipo de instrumentos como los CDS y otros que han ya causado varias crisis alrededor del mundo, y quienes han sido los pioneros en los ucases de ajuste de los países que caen en desgracia. No obstante, ahora posan de defensores de una política de estímulo económico, en vez de una de apretada reestructuración. En particular Washington observa con recelo los sucesos de la Europa. Obama y su socio David Cameron han aprovechado el abatimiento de los países mediterráneos, en el que tanta parte tienen, para vapulear a Alemania, su aliada en la devastación de Afganistán, en el cerco y las provocaciones a Irán, en la pugnacidad contra China o Rusia. La preocupación consiste en que los alemanes lleguen a dominar el Viejo Continente y a deshacerse del tutelaje del Tío Sam. El hecho de que la constante devaluación del dólar, cuyo origen está en la emisión desaforada por parte de la Reserva Federal, haya llevado a los chinos a anunciar, en 2009, que contemplarían la posibilidad de invertir en otras monedas, principalmente en euros, los billones de dólares que tienen en reservas internacionales, llevó al gobierno gringo y a los bancos de Wall Street a especular contra esa divisa, a incitar la discordia entre los países de la Comunidad y a desacreditar a Alemania.

El desempleo entre la juventud es muy grande y también la participación de los jóvenes en las protestasPor presión de los Estados Unidos, el aporte del FMI al fondo de “rescate” de Grecia llegará apenas a 13 mil millones de euros, una tercera parte de lo que esa institución desembolsó para Irlanda y Portugal[4]. De otra parte, ya en el último foro de Davos, el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Tim Geithner y David Cameron, primer ministro británico, sostuvieron que si la eurozona ha de sobrevivir, a Alemania le toca aportar mucho más para mantener a flote el euro; que ha de erigir una muralla financiera capaz de espantar cualquier especulación contra la moneda única europea; le exigen también respaldar los eurobonos y estimular su propia economía para que adquiera los bienes de las naciones del sur de Europa y de esa manera garantice que salgan de la recesión. Esto no obstante que, por ejemplo, Gran Bretaña se ha negado a contribuir con los fondos de rescate para esos países, y los Estados Unidos han sido enfáticos al afirmar que no aportarán un dólar más al FMI que sea invertido en Europa[5].

Así disputan los más poderosos del orbe. Los Estados Unidos contienden para mantener y consolidar su hegemonía mundial, impidiéndole a Alemania lograrla en Europa, ya que a partir de ella estaría en condiciones de pugnar por la preeminencia global. Movidas por sus apetitos, unas veces se coluden para esquilmar a los pueblos o para demoler naciones como Siria o Irán y otras, riñen entre sí. A la clase obrera, el campesinado y los sectores medios del planeta nos corresponde seguir el ejemplo de quienes en las calles de Atenas luchan con denuedo contra la opresión y el empobrecimiento.

 


 Notas:

[1] [3] Greeks inflamed by bail-out demands, por Kerin Hope y Joshua Chaffins, en Financial Times, 10 de febrero de 2012.
[2] Greek parliament debates auterity bill, por Kerin Hope, en Financial Times, 12 de febrero de 2012.
[4] Eurozone seeks central bank's help in Greek bail-out, por Peter Spiegel y Alan Beattie, en Financial Times, 20 de febrero de 2012.
[5] Germany faces a machine from hell, por Gideon Rachman, en Financial Times, 13 de febrero de 2012.