El obrero no gana necesariamente cuando el capitalista gana,
pero necesariamente pierde cuando este pierde.

Marx, Manuscritos de 1844.

Por Catalina Mendoza

Huelgas en FranciaUn monstruo recorre a Europa

La Unión Europea, UE, y el Banco Central Europeo, BCE, se han convertido en verdugos del “Estado de bienestar”, que se mantenía en algunos países europeos occidentales. Llegó la hora de compartir las pérdidas; de la misma manera que se ha venido haciendo con los trabajadores estadounidenses, los del Viejo Continente tendrán que pagar los resultados de los macabros juegos financieros.

La UE ha hecho un llamado con tono de imposición a los países miembros para que reduzcan a toda costa el déficit presupuestal por el que están atravesando, por el temor de llevar la región a una situación tan insostenible como la que se está presentando en Grecia. A este “sutil” llamado lo acompaña una serie de recomendaciones de austeridad que están siendo estrictamente aplicadas en las principales naciones de la Unión.

En Inglaterra el ministro George Osborne ha presentado un plan de revisión del gasto en el cual se proyecta la disminución de empleados del sector público, así como la merma de salarios, recortes a la seguridad social y reforma al sistema de pensiones. Para el ministro, “Gran Bretaña está cerca de la bancarrota y los laboristas son los culpables por el gasto excesivo, que incrementó el déficit estructural y dejó al país mal preparado para enfrentar la crisis financiera”[1] . La bancarrota se comprueba, según el diario The Guardian, por la deuda del 57% del PIB, lo cual lo ubica entre los más endeudados de la zona.[2]

En España el gobierno de izquierda de Rodríguez Zapatero aprobó, el 8 de septiembre pasado, una reforma laboral que se enmarca en la Estrategia de Economía Sostenible[3] y que dice estimular el empleo. El sistema laboral español no difiere demasiado del colombiano, la mayoría de trabajadores son contratados a través de empresas temporales o son enganchados para el desempeño de algunas funciones por un periodo determinado. Con la enmienda laboral se pretende que los contratistas que lleven más de tres años en el mismo cargo y en la misma empresa se conviertan en empleados de planta.

Pero como dice el adagio popular, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, y la reforma laboral española es la autopista directa a las peores pesadillas de los proletarios, pues se da vía libre a las empresas temporales ya que se anulan las pocas limitaciones existentes. Sin embargo, esta medida no es la más lesiva para el obrerismo ibérico, con la reforma el patrón se llena de razones y de opciones para deteriorar la ya precaria situación de los asalariados; la llamada flexibilización de las relaciones internas de las empresas le permite al capitalista disponer la disminución el horario y las remuneraciones, modificar las funciones, extinguir los contratos y los pactos colectivos, intensificar la jornada, siempre y cuando la empresa esté atravesando por una situación negativa y se llegué a un acuerdo con los representantes de los trabajadores. De no lograrse la componenda con estos el patrón puede acudir a instancias legales para obtener sus pretensiones.

Francia no se ha quedado atrás en la ejecución de la política anti obrera. El 26 de octubre el Senado aprobó la reforma que tenía como punto clave el aumento de la edad de jubilación de 60 a 62 años, que se aplicará gradualmente de aquí al 2018. También contiene otros artículos como el que busca nivelar por lo bajo los sistemas de pensiones público y privado. Finalmente, se incluye la “solidaridad” en el sistema a través del alza de los aportes de los trabajadores, los banqueros y los empresarios, eliminando del fondo de solidaridad los aportes correspondientes al gobierno.[4]

Estas reformas son bastante conocidas por los colombianos y por todos los latinoamericanos, quienes las vienen padeciendo por décadas, por ello Michael Hudson señala acertadamente que los países europeos se están volviendo repúblicas banana.[5] La situación en Europa se ve agravada porque al tener una moneda y un Banco Central comunes, cada miembro no puede emitir sino que depende de la decisión del BCE, y queda a expensas de los prestamistas privados y sus rapaces condiciones.

Un fantasma le responde

Ante la arremetida de los gobiernos, los pueblos de Francia, España e Inglaterra no se han quedado pasmados viendo cómo los despojan. Si bien la unión de estos países es la orientadora de estas medidas lesivas, también puede ser la fuente que alinee el descontento popular.

La Confederación Europea de Sindicatos tímidamente se ha lanzado al agua y está liderando la campaña “No a la austeridad, prioridad por el trabajo y el crecimiento”, que incluye movilización y cabildeo, y que se está difundiendo por todos los países de la UE y poco a poco va dejando de lado las leguleyadas para concentrarse en la movilización. Aunque las centrales sindicales europeas no dejan de hablar de diálogo, conciliación y legislación, no les ha quedado más salida que la de lanzarse a las calles y convocar a huelgas que han logrado paralizar las principales ciudades capitales de Inglaterra, España y Francia.

En Gran Bretaña el Congreso de Sindicatos adelanta una ilusa tarea con la que pretende persuadir al Parlamento haciéndoles antesala a los representantes y enviándoles correos electrónicos. Procura así frenar la revisión del gasto de Osborne y Cameron y presentar un proyecto de ley que permita gravar las transacciones financieras, a la City y a los miembros del Palacio, el cual han llamado el impuesto Robin Hood. Es tal la indignación de las masas inglesas que, a pesar de estas tácticas apaciguadoras, participaron masivamente en el Día de la Acción (29 de septiembre) convocado por la Confederación Europea de Sindicatos para rechazar los planes de austeridad. Desde el 1 de noviembre ha habido paro en el servicio de metro de Londres por la decisión del gobierno de la ciudad de reducir el personal, dicho cese ha logrado paralizar y retrasar el desplazamiento de los londinenses.

En España, la dirección sindical reaccionó demasiado tarde. El 29 de septiembre, 20 días después de aprobada la reforma, se convocó la huelga general por Comisiones Obreras, CCOO, y la Unión General de Trabajadores, UGT, para unirse al Día de la Acción, la que revistió un carácter masivo. De este acto se debe resaltar la posición asumida por el presidente de CCOO, Ignacio Toxo, quien le ha pedido al gobierno de Rodríguez Zapatero que eche atrás la reforma “si es que aún le queda un poco de sensibilidad de izquierda”[6]. La similitud del discurso de este dirigente sindical español con el de los presidentes de las confederaciones colombianas es evidente, y muestra que los obreros del mundo deben hacer a un lado a los traidores para desarrollar la lucha contra la barbarie capitalista.

La reacción más valerosa ha sido la de los trabajadores franceses, quienes a pesar de tener una dirigencia sindical conciliadora, han salido a las calles a demostrarles a los potentados que el proletariado está recobrando vigor. Desde septiembre, muchísimo antes de ser aprobada la lesiva reforma pensional, iniciaron las movilizaciones que se fueron intensificando hasta paralizar casi por completo al país; la represión oficial no fue capaz de acallar las protestas sino que, por el contrario, llevó a más sectores del pueblo francés a unirse a la batalla.

Con estudiantes bloqueando los principales edificios estatales, obreros haciendo lo propio en las refinerías y fuentes de abastecimiento de combustible, empleados públicos en las calles, inmigrantes en los suburbios, Sarkozy y los senadores con el agua al cuello aprobaron el 26 de octubre la reforma pensional, lo que demuestra en qué consisten la conciliación y el espíritu de diálogo de los gobernantes reaccionarios. Pero, a pesar de la aprobación de la reforma, hay un clamor que indica que la movilización persistirá.

El pueblo europeo ha empezado a despertar y a responderles a los financistas, ha comenzado a aprovechar que sus países han creado las condiciones para la unión obrera trasnacional y están poniendo los cimientos para que los proletarios lancen una lucha mundial por sus derechos. Se trata de arrebatarles a los verdaderos culpables de la crisis la riqueza que les han robado a los pobres del mundo. Se impone desenmascarar a todos los charlatanes que en nombre de los desposeídos han conciliado con sus peores enemigos.

Notas

[2] Ibíd.
[3] “Un escenario de reformas estructurales de amplio espectro destinadas a hacer más resistente nuestra economía frente a las perturbaciones externas, a mejorar su competitividad a medio y largo plazo, a fortalecer los pilares de nuestro estado de bienestar y, en último término, a generar más empleo”, en: http://online.lexnova.es
[6] Gaceta sindical, no 28, septiembre de 2010 edición especial, en: www.ccoo.es

Bibliografía

http://action.goingtowork.org.uk
www.cgt.fr
www.ccoo.es
www.elpais.com
www.etuc.org
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=21263
http://www.guardian.co.uk/politics/2010/nov/04/george-osbornes-claims-scrutiny
http://online.lexnova.es
www.retraites2010.fr
www.tuc.org.uk