A los 30 años del caracazo

El Caracazo

Este miércoles, 27 de febrero, se cumplen 30 años del Caracazo, la protesta masiva del pueblo venezolano, principalmente el caraqueño, contra el “paquete económico” decretado por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, en 1989, por orden del Fondo Monetario Internacional: alza de precios de los combustibles y de la mayoría de productos de la canasta familiar y de los servicios públicos y del transporte. En menos de una semana, la brutal represión ordenada por Pérez contra la justa protesta popular les segó la vida a más de 700 personas y dejó miles de heridos.

De ese tronco brutal de la plutocracia venezolana, del cual Pérez fue uno de sus principales representantes, es que se desprenden las ramas de los guaidós, lópez, ledezmas, machados, borges, autoproclamados “gobierno legítimo”, por el hecho, para ellos suficiente, de ser tutelados por Washington, como también lo fueron sus predecesores del llamado Pacto de Punto Fijo, acuerdo similar al Frente Nacional colombiano, mediante el cual los dos grandes partidos de la oligarquía venezolana, Acción Democrática y COPEI, se repartieron el poder durante 40 años; hegemonía  interrumpida por el triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998.

Sin embargo, las marionetas de la Casa Blanca, como Duque, baladronean sobre llevar ante los tribunales internacionales para juzgarlo por crímenes de lesa humanidad al presidente del país vecino, Nicolás Maduro, quien en una asombrosa muestra de benignidad apenas respondió a esta intentona, a la que los conspiradores le dieron el pomposo nombre de 23 F (23 de febrero) con gases lacrimógenos y balas de goma, siendo que se trataba de una turba financiada abiertamente por Estados Unidos y sus gobiernos títeres de América Latina, que conjuntamente incitaban al ejército venezolano a dar un golpe militar, para lo que montaron en Cúcuta un comando multinacional; que le ordenaron a un convoy de camiones escoltado por militares y policías colombianos y “voluntarios” con chalecos en inglés (Coalition aid & freedom),”,  ingresar “sí o sí” al país vecino para humillarlo e infligirle una derrota política a su gobierno so pretexto de una fementida “ayuda humanitaria”. Una agresión extranjera descarada que cualquier gobierno hubiera tenido todo el derecho de responder justificadamente de manera implacable.

Esta burda injerencia en los asuntos internos de Venezuela lleva varios años, incluida la financiación a rodo de los alborotadores conocidos como guarimberos, que, instruidos en una de las conocidas tácticas de sabotaje gringo, hasta disparan indiscriminadamente contra los manifestantes de uno u otro sector para culpar al gobierno y avanzar en la política de bloquearlo y aislarlo. Sin embargo, aun teniendo toda la razón de su parte, el gobierno bolivariano no ha llegado a reprimir a sus enemigos de la forma despiadada como lo hizo contra las masas hambreadas el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Tanto es así que hasta los propios medios de comunicación que llenan páginas y páginas y emisión tras emisión con calumnias sobre las “atrocidades del dictador”, no han podido endilgarle, sumando los ya más de cinco años de gobierno, un número de víctimas que medio se acerque a las causadas por el “demócrata” Pérez en menos de una semana.

Los colombianos no podemos dejarnos confundir y aceptar que nos arrastren a respaldar tamaña agresión al país hermano, a su pueblo y a su gobierno. La escalada intervencionista de Duque en Venezuela, ordenada por Trump, no tiene otro fin que el saqueo por la potencia del Norte del petróleo y demás recursos naturales de Venezuela y apuntalar la hegemonía sobre su “patio trasero”.

El primer deber de los obreros colombianos y del resto de nuestro pueblo en esta hora aciaga para el hemisferio es lanzar junto con los hermanos venezolanos el grito que ayer retumbó en Caracas: ¡Gringos, hands off! ¡Gringos saquen sus manos de Venezuela!


27 Febrero de 1989 - 1/2 - Carlos Andrés Pérez ordena la masacre del Pueblo - IV República


27 Febrero de 1989 - 2/2 - Carlos Andrés Pérez ordena la masacre del Pueblo - IV República