gabinete

  • Dirigentes del Polo autorizados a empalagarse con la mermelada santista, pero “a título personal”

    La v de la victoria

    El 25 de abril el presidente de la República anunció su nuevo gabinete ministerial, al que, denominó, otra vez, de la paz y el postconflicto. El mandatario se esmeró por distribuir las mieles de la alta burocracia del Estado de tal manera que alcanzara para cada una de las muchas bocas hambrientas de los políticos de la coalición y de otros gobiernistas que no pertenecen a ella. Según lo que se ha visto, no logró saciarlas.

    Como se había anticipado, designó a Clara López, presidente del Polo Democrático Alternativo, PDA, en la cartera de Trabajo, desplazando de ella al anodino Luis Eduardo Garzón, quien figurará entre los voceros del gobierno en las negociaciones de paz con el ELN.

  • El gabinete “crítico”

    El reajuste del gabinete de Santos se llevó a cabo con la más cuidadosa milimetría, al punto que incluyó sendos platos de lentejas para los partidos de “oposición” Verde y Amarillo. Se trataba de ganarle respaldo político a un gobierno con los más altos niveles de impopularidad y que vive dos afanes simultáneos: finiquitar el proceso de paz, con el que pretende presentarse como un gran demócrata, y darle curso a la reforma tributaria por la que lo apremian los organismos multilaterales, la cual lo desenmascara como el abyecto agente de los tiburones financieros. Debe reconocérsele el altruismo que demostró, pues en medio de tan apuradas circunstancias, el mandatario sacó tiempo para correr a Londres a enseñarles a los gobiernos del orbe cómo poner freno a la corrupción.