Gobierno Santos

  • Dirigentes del Polo autorizados a empalagarse con la mermelada santista, pero “a título personal”

    La v de la victoria

    El 25 de abril el presidente de la República anunció su nuevo gabinete ministerial, al que, denominó, otra vez, de la paz y el postconflicto. El mandatario se esmeró por distribuir las mieles de la alta burocracia del Estado de tal manera que alcanzara para cada una de las muchas bocas hambrientas de los políticos de la coalición y de otros gobiernistas que no pertenecen a ella. Según lo que se ha visto, no logró saciarlas.

    Como se había anticipado, designó a Clara López, presidente del Polo Democrático Alternativo, PDA, en la cartera de Trabajo, desplazando de ella al anodino Luis Eduardo Garzón, quien figurará entre los voceros del gobierno en las negociaciones de paz con el ELN.

  • El enorme desfalco de Reficar

    Refinería de Cartagena. Foto: Región Caribe

     

    Con el título de “Refinería de Cartagena: lecciones aprendidas y no aprendidas de un mega proyecto”, la Contraloría General de la República puso en evidencia que la modernización de esa planta costó más de ocho mil millones de dólares, pues se incurrió en sobrecostos superiores a cuatro mil millones de dólares, por encima de trece y medio billones de pesos a la tasa de cambio actual. Además, la obra debía entrar en pleno funcionamiento en el año 2013 y aún no lo ha hecho, por lo cual el beneficio económico no generado sobrepasa los 3,6 billones de pesos. 

  • El gabinete “crítico”

    El reajuste del gabinete de Santos se llevó a cabo con la más cuidadosa milimetría, al punto que incluyó sendos platos de lentejas para los partidos de “oposición” Verde y Amarillo. Se trataba de ganarle respaldo político a un gobierno con los más altos niveles de impopularidad y que vive dos afanes simultáneos: finiquitar el proceso de paz, con el que pretende presentarse como un gran demócrata, y darle curso a la reforma tributaria por la que lo apremian los organismos multilaterales, la cual lo desenmascara como el abyecto agente de los tiburones financieros. Debe reconocérsele el altruismo que demostró, pues en medio de tan apuradas circunstancias, el mandatario sacó tiempo para correr a Londres a enseñarles a los gobiernos del orbe cómo poner freno a la corrupción. 

  • El gobierno santista, el oportunismo y la venta de Isagén

    sancarlostop

     

    El 13 de enero, luego de años en los que la oligarquía antinacional acarició la idea de feriar Isagén, la principal empresa de generación de energía eléctrica que quedaba en manos del Estado colombiano, Santos se la entregó al pulpo financiero canadiense Brookfield Asset Management que, en subasta sui generisde un solo participante, se quedó con el control de la compañía pagando el menor precio posible: 6,5 billones de pesos por el 57,61% de las acciones; aunque el Ministro de Hacienda hasta poco antes del negociado sostuvo que el paquete accionario estatal se vendería por mucho más del valor mínimo fijado por el gobierno.

  • El gobierno y el ministro Alejandro Gaviria son cómplices del desangre de la salud

    Jeronimo Lozano

    Por estos días el país se conmovió con la muerte del niño Jerónimo Lozano, víctima de una leucemia. Sus padres adelantaban una campaña para recolectar 800 mil dólares con el fin de practicarle un tratamiento experimental que en los Estados Unidos ha demostrado un 90 % de efectividad. Aquí la EPS Aliansalud había dicho que no existían los medios para salvarle la vida y el Ministro de Salud, con una insolencia y frialdad que indignan, argumentó que el sistema no podía atender tales situaciones ya que la nueva Ley Estatutaria prohíbe expresamente financiar procedimientos “que se encuentren en fase de experimentación” y “que tengan que ser prestados en el exterior”. Poco antes, con motivo del Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer Infantil, la Defensoría del Pueblo había revelado que de los 2.200 nuevos casos de niños afectados por la enfermedad que se reportan anualmente en el país mueren el 60 %, una cifra aterradora teniendo en cuenta que muchas de estas vidas podrían salvarse si las entidades atendieran a tiempo a los pequeños y les suministraran los tratamientos.

  • En pelea de comadres…

    uribe santos

    Álvaro Uribe es presa de una cólera ciega. En últimas, lo enfurece que Santos no ponga de su parte para truncar las investigaciones que lo desvelan. Siente que las prerrogativas que le corresponden de estar por encima de la justicia están siendo vulneradas sin que su sucesor tome cartas en el asunto. En consecuencia, lo acusa de instigador. Curiosamente, exige que los acuerdos de paz se hagan sin “impunidad”, mientras que la reclama para sí y para los suyos.

  • Exterminio de indígenas y hambre de la infancia en la Colombia de “ingreso medio alto”

    Los niños mueren de hambre en La Guajira. Foto Vanguardia Liberal

    El 6 de agosto de 2010, temprano en la mañana, Juan Manuel Santos y su familia viajaron en un Black Hawka la Sierra Nevada de Santa Marta con el propósito de que los mamos del lugar posesionaran simbólica y espiritualmente al nuevo mandatario. Este se reunió, en el lugar sagrado Seyzhua, en la parte alta del río Ancho, corregimiento de Mingueo, municipio de Dibulla, Guajira, con los koguis, los wiwas y los arhuacos, quienes le entregaron un bastón de mando, le ciñeron dos hilos de algodón, o aseguranzas, alegoría de compromiso con la Madre naturaleza, y le donaron cuatro piedras sagradas, o tumas, augurio de buen gobierno. A la primera dama, le entregaron un huso: símbolo de vida.

  • Juan Manuel Santos, Mauricio Cárdenas y el desplume de Reficar

    Juan Manuel Santos, Mauricio Cárdenas y el desplume de Reficar

     

    En el reportaje de Yamid con el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, publicado en el diario El Tiempo, el pasado domingo 28 de febrero, el alto funcionario responde, entre otras cosas, sobre los desafueros cometidos contra el erario en la ampliación de la refinería de Cartagena. Veamos.

  • La inconformidad popular necesita más vapor, no una válvula de escape

    Son innumerables y de extrema gravedad los motivos que los colombianos tienen para protestar contra el régimen santista, que ha sumado corrupción, ineptitud e indolencia a sus políticas lesivas al interés nacional y a los más amplios sectores de la población. 

  • La OCDE y Santos alistan el más ruin atentado contra los trabajadores

    Salario mínimo

    El pasado 20 de enero la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, el oráculo de Juan Manuel Santos, “desclasificó” el estudio OECD Reviews on labor Market and Social Policies: Colombia 2016 (Análisis de la OCDE sobre el mercado laboral y las políticas sociales: Colombia 2016). El presente artículo versa sobre las reformas que el organismo exige en materia de salario mínimo y sistema pensional, para que luego de instaurarlas, junto con las tributarias, comerciales, financieras, de infraestructura, de salud, etcétera, etcétera, a manera de credenciales, se dignen incluirnos en el exclusivo club, de tan excelentes prácticas.

  • La paz, botín de guerra

     Plebiscito

    Con sus escenas de tragedia y de comedia, los hechos se han venido sucediendo de manera vertiginosa en Colombia. Primero, con gran pompa, despliegue militar y ocultamiento de la lacerante pobreza, el lunes 26 de septiembre, Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño firmaron en Cartagena el farragoso acuerdo de paz, criatura gestada en más de cuatro años de negociaciones. Luego, el domingo 2 de octubre, en el plebiscito convocado para ratificarlo, y contra todos los pronósticos y las encuestas, el No resultó victorioso, aunque por un estrecho margen, y la abstención alcanzó un 63 %, lo cual constituyó un revés más para el gobierno y los opositores: las mayorías desconfían de unos y de otros. El resultado desconcertó a todos e hizo sonar las alarmas; los pacifistas líderes del Sí amenazaron con la posibilidad de guerra, y los belicistas del No dijeron que, ahora sí, había llegado la oportunidad de la paz. Días después, con la fanfarria de los medios de comunicación, se reunieron en la Casa de Nariño los vencedores y los vencidos, en una cita que se proclamó como histórica y a la que se le atribuyó la posibilidad de que los que tienen entrampada a la nación la salvaran. Estando tendido en la lona, el gobierno recibió algún oxígeno cuando el Comité Nobel Noruego le otorgó a Santos el premio de paz, lo que hizo que muchos entonaran emocionados el himno de la Colombia inmortal y alabaran nuestras glorias. El galardón, herramienta intervencionista, se ha otorgado a promotores de genocidios, como Shimon Peres e Isaac Rabin, azuzadores de golpes militares y bombardeos con napalm a países enteros, como Kissinger e incendiarios como Obama, que ataca a Siria, Libia, Irak, Afganistán, lanza zarpazos en Ucrania, provoca a Rusia y a China y se inmiscuye por doquier.

  • Proceso de paz, ventajas y engaños

    Según todo parece indicar, está a punto de firmarse el acuerdo de paz entre el gobierno nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC-EP, cuyo proceso de discusiones se ha extendido desde el segundo semestre de 2012.

    Notas Obreras no duda en afirmar que, de concretarse, esto constituirá un desenvolvimiento positivo de la situación nacional, máxime si al arreglo con las FARC se le suman o le siguen otros con los diferentes grupos guerrilleros. En primer lugar, el acuerdo, y la consecuente dejación de las armas, puede significar una reducción importante de la violencia que azota a Colombia y, de manera particularmente devastadora, a numerosas regiones. Además, les quitará pretextos a las clases dominantes y al imperialismo, —y a las bandas de asesinos a las que con tanta frecuencia han acudido los magnates a lo largo de nuestra historia— para ahogar en sangre hasta los más modestos reclamos populares. El alegato de la “infiltración subversiva” perderá credibilidad y quedará claro que cada acto represivo no tiene sino una razón: la de defender los privilegios tan abusivamente detentados.  

  • Racionamiento eléctrico o bancarrota de la privatización

    Apagón

    El costo económico anual de un racionamiento de energía en Colombia oscila entre 1.000 y 1.600 millones de dólares, (...) Pero además de El Niño, que aparece cada siete u ocho años causando intensas sequías, en el sector eléctrico, los errores de planeación también se repiten cíclicamente (…) Parece ser una conclusión generalizada. El sector eléctrico ha sido una víctima de la mala administración, de los errores e imprevisiones de los gobiernos de turno (…) Cuando estalló la crisis del sistema eléctrico, el Gobierno fue enfático en afirmar que el problema era un resultado exclusivo del clima: un verano intenso que tiene los embalses sin el agua suficiente para generar la energía necesaria (...) Por qué un ahorro obligado si hasta hace muy poco tiempo los expertos aseguraban que Colombia tenía un sector (…) que podría abastecer la demanda (…) Qué problemas existen en el sistema de generación en térmicas? En qué quedaron los planes de expansión? (...) Un estudio contratado por Interconexión Eléctrica S.A. (ISA) (…) reveló que (…) sería necesario racionar el consumo de energía en 5.1 por ciento de la demanda total (...).

  • Votar SÍ, pero fortalecer la lucha contra los jefes del SÍ y del NO

    El pasado lunes 26 de septiembre se firmó en Cartagena el acuerdo de paz entre el gobierno nacional y las FARC, y el próximo domingo dos de octubre los colombianos están convocados a votar si aprueban o no lo pactado.

    Consideramos conveniente votar por una única pero poderosa razón: que amaine la violencia que ha asolado los campos de Colombia a lo largo de décadas, cubriéndolos de muertos y de heridos, de viudas y de huérfanos. Ello implicaría que al menos disminuya la masa de seres que huyen de sus parcelas y de sus pueblos para salvar la vida. Que se desminen los campos y cultivos. Que se les respeten la vida y los derechos a los desmovilizados y que se les conceda la amnistía. Si esto se logra, se habrán cosechado todos los frutos que puede rendir un pacto entre un régimen oprobioso y una guerrilla que, finalmente, ha tenido que admitir que su accionar ha disonado con el nivel de conciencia y organización de las grandes masas del pueblo y que, con algunos de sus procederes, causó repugnancia en los más diversos sectores sociales. Votando sí, se facilitará la concreción de estas posibilidades.