centrales obreras

  • Carta abierta a las centrales obreras

    Bogotá, 19 de noviembre de 2018

    Señores:

    Diógenes Orjuela, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia, CUT, y demás miembros del Comité Ejecutivo;
    Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo, CGT, y demás miembros del Comité Ejecutivo;
    Luis Miguel Morantes, presidente de la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC, y demás miembros del Comité Ejecutivo;
    Trabajadores sindicalizados;

    Compañeros:

    El anuncio del gobierno de Iván Duque y de su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, de extenderles el IVA a casi todos los productos de la canasta familiar ha provocado una oleada de indignación en amplios sectores de la sociedad colombiana. En ese sentido, se han manifestado académicos, columnistas de prensa, organizaciones sindicales y populares de toda índole. Es tan grave el atentado contra el bienestar de los colombianos que hasta los sectores más adictos al régimen tratan de negar su conformidad con esa medida, mientras que cada una de las facciones y partidos políticos oficiales u oficiosos busca cobrar con abultadas prebendas su voto favorable. Al mismo tiempo que la gente recibe semejante anuncio, conoce de los robos descarados de los recursos estatales a nivel central y regional y demás procedimientos dolosos de congresistas, ministros, magistrados y fiscales, quienes se adueñan de los dineros y se aprovechan de los cargos públicos con prisa y sin vergüenza. 

  • El pírrico incremento del salario mínimo: un nuevo descalabro para las masas

    Declaración del Comité Nacional Con Las Pensiones No y Salario Mínimo Digno

    El gobierno, el empresariado y las centrales sindicales CTC y CGT y la CDP, una de las organizaciones de pensionados, firmaron el 20 de diciembre un acuerdo para incrementar en 6 % el salario mínimo, la ínfima suma de $46.874, es decir, $1.500 diarios, aumento que, ni por asomo, apunta a superar el problema básico de la brecha entre el mínimo y el costo de la canasta familiar, cuyo costo, las cifras oficiales tasan en dos salarios mínimos. Esta situación no hubiera cambiado esencialmente si lo pactado hubiese sido el 7 %, porcentaje que, según informan los medios de comunicación, la CUT estuvo dispuesta a aceptar. Por ello, despiertan rechazo las declaraciones del presidente de la CGT sobre que su aspiración es la de lograr un incremento progresivo hasta alcanzar la canasta básica de productos y servicios, mientras que suscribe un pacto en contravía de ese supuesto objetivo.