Donald Trump

  • La apoteosis del Homo americanus II

    Muñeco que repite las frases célebres del magnate en el programa El Aprendíz. Tomado de bbc.com
    Muñeco que repite las frases célebres del magnate en el programa El Aprendíz. Tomado de bbc.com

    La adoración del becerro de oro

    Podría afirmarse que el triunfo electoral de Donald Trump había comenzado a incubarse desde hace mucho tiempo, desde antes incluso de que el hoy ocupante de la Casa Blanca hubiera decidido participar activamente en política. El camino de un individuo de su índole se venía allanando a causa de ese culto a la riqueza que enfebrece a sectores muy amplios de la población de los Estados Unidos. Varias tendencias, algunas ya de muy vieja data, se conjuntaron para producir el vuelco cultural y político consistente en que un hombre por el hecho mismo de ser millonario adquiriera una ventaja sobre sus contrincantes, más fogueados en las faenas electorales y de gobierno, sobre los personajes reconocidos como líderes de estas esferas de actividad. 

  • La crisis política en el mundo capitalista desarrollado

    Tomado de http://stephenmansfield.tv/

    La crisis política que viven los países capitalistas desarrollados es profunda y provoca cada vez más voces de alarma de parte de académicos, políticos y reputados columnistas. Las castas dominantes enfrentan crecientes dificultades para imponer en las urnas sus cuadros y sus orientaciones. Las medidas globalizantes  —encaminadas a ensanchar el mercado a los oligopolios para evitar la depresión crónica de la economía, consolidar el dominio imperial y obstruir el paso a potencias advenedizas— levantan una resistencia poderosa de la población que se siente vapuleada y que ofrece, por lo pronto, su respaldo a la derecha estrambótica.

  • Trump: la apoteosis del Homo americanus

    De la carátula del libro TrumpNation: The Art of Being the Donald, escrito por Timothy OBrien
    De la carátula del libro TrumpNation: The Art of Being the Donald, de Timothy OBrien

    La escritora Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura de 2015, sostiene que la Revolución Rusa se propuso crear el hombre nuevo, y lo logró, con lo que se originó lo que ella denomina, con ironía, el Homo sovieticus; así, tituló uno de sus libros El fin delHomo sovieticus” (Alexiévich, 2015), en el que pretende caracterizar a esta “especie”, que a nuestro juicio —y siguiendo el estilo clasificatorio de Alexiévich—, es resultado de la evolución de un alto grado de conciencia del Homo laboriosus. El sovieticus pobló ciertas regiones de la tierra, a partir de la Rusia Bolchevique, desde el año 1917. Era una especie extraña a los ojos de las gentes de hoy, en la cual los individuos no dudaban en sacrificarse por la colectividad, los trabajadores gobernaban y no se le rendía culto, sino que se repudiaba, la explotación del hombre por el hombre y el egoísmo. Después de llevar a cabo verdaderas hazañas históricas, tales como derribar la dictadura de zares, terratenientes y capitalistas, poner al mando a los obreros, derrotar el fascismo, alentar la descolonización y obligar a que se respetaran algunos derechos laborales en las propias tierras de su contrario (el Homo americanus), el Homo sovieticus, traicionado, calumniado y confundido, cedió la primacía generalizada a su antagonista, quien, con sus instintos y pasiones irrefrenadas, extendió su depredación por toda la superficie del planeta.