6 diciembre, 2022
Notas Obreras

PUBLICACIÓN MARXISTA EN LA RED

Nacional

Crónica de una falacia

La democracia participativa

Por Alejandro Torres

Desde hace más de una década el país asiste al auge de la llamada democracia participativa; en su nombre se revocan mandatos, se impulsan referendos, se efectúan plebiscitos, se hacen privatizaciones, se viola la ley, se aupa el federalismo. El invento, que corre parejo con la apertura, va contra el interés nacional, e integra la superestructura ideológica, jurídica y política de la recolonización de Colombia.

Los quindianos se unen y combaten por sus derechos

Por Alejandro Torres y Guillermo Alberto Arévalo[*] Recorrer los escombros de los pujantes municipios y veredas del departamento del Quindío arruga el corazón. Hay tantas fachadas de viviendas sostenidas por palos de guadua, al lado de las que se derrumbaron definitivamente, de las que medio sostuvieron un precario tejado, de las que aplastaron vidas. La […]

¡Está servido, su majestad!

Estados Unidos, so pretexto del combate al narcotráfico, ha venido aceitando toda su maquinaría intervencionista. Sus imposiciones se agigantan y cubren los más disímiles campos

Por Esperanza Lozano Castillo[*]

En cumplimiento de la agenda Frechette, la Comisión Primera del Senado acaba de aprobar la extradición de colombianos para ser juzgados en el exterior, de hecho en los Estados Unidos. Los señores Samper y Serpa, dejando a un lado las actitudes remolonas, apremian al parlamento a obedecer las órdenes imperiales. El ministro del Interior, antes de dejar el cargo para lanzarse a la campaña presidencial, se afana por mostrarle al gobierno norteamericano que tiene en él a otro obsecuente servidor. Ya lo había demostrado cuando llamó al Congreso a dejar de lado todo escrúpulo jurídico para aprobar la ley de extinción de dominio. Desde luego, el proyecto se discute en medio de la vocinglería de los grupos monopolistas que claman porque se apruebe lo que sea con tal de satisfacer al Tío Sam.

Boyacá se une para enfrentar cierre de Acerías

Por Francisco Cabrera[*]

Los millones de toneladas de acero devorados por la hoguera de la Segunda Guerra Mundial, primero, y las ingentes cantidades de mineral que demandó posteriormente la reconstrucción de la porción del globo arrasada por la conflagración, generaron tal escasez, que el Estado colombiano tuvo que enfrentar el montaje de una industria siderúrgica propia. En 1947 el Congreso de la República dictó la ley 45, mediante la cual se creó la Empresa Siderúrgica Nacional de Paz del Río. Hoy, 50 años después, el presidente de la compañía, y representante del llamado Sindicato Antioqueño, Néstor Fernández de Soto, anuncia su liquidación. Que la empresa “nació muerta” y “no es viable financieramente” dice, bajo el influjo del economismo en boga, ajeno por completo a los intereses nacionales. Pasaremos de tener la industria madre, una siderúrgica integrada, a no tenerla, feriando nuestros recursos mineros al mejor postor en el mercado mundial. Lo que el conglomerado urde es estafar a la nación traspasándole el pasivo pensional y arrebatar a los obreros los ahorros de sus cesantías. De contera se condena a la ruina al resto de la industria del acero y al departamento de Boyacá. ¿Lo permitiremos?

Se privatiza la planta de tratamiento de Tibitoc

Por Francisco Cabrera[*]

La capital se surte principalmente de Chingaza y del río Bogotá, a través de los embalses de Tominé, Sisga y Neusa, cuyas aguas son tratadas en la planta de Tibitoc. Con el sistema de los ríos Tunjuelo y San Cristóbal y las plantas de Vitelma, San Diego y La Laguna, se completa la red de abastecimiento de la ciudad.

La novísima regresión del derecho

Por Esperanza Lozano Castillo[*]

Con el pretexto de combatir la delincuencia organizada, los tres últimos gobiernos han venido barriendo de nuestra legislación hasta los vestigios del derecho democrático burgués. Ante los apremios de los Estados Unidos y las borrascas de prensa, se ha trastocado toda la normatividad jurídica existente por una moralizante, hecha adhoc.

Bogotá al borde de la emergencia sanitaria

Por Francisco Cabrera[*]

El 24 de enero, el paso de agua del sistema Chingaza a la planta de tratamiento Wiesner quedó interrumpido por un enorme derrumbe en el túnel entre Ventana y Simaya. Después de engañosos anuncios tranquilizadores por parte del gerente de la Empresa de Acueducto, Alejandro Deeb, se terminó por reconocer que el tiempo requerido para la reparación de los daños hacía inevitable el racionamiento. Desde entonces Mockus y Deeb se han dedicado a una amenazante campaña “educativa”, cuyo objetivo es hacer aparecer a la ciudadanía como responsable del problema causado por el desgreño oficial. Veamos.

Gran negociado en la EEB

Por Alejandro Torres[*]

Llevados de la mano por un consorcio de comisionistas extranjeros contratados para ese propósito, la cúpula del gobierno nacional y el grupúsculo de tecnócratas arribistas que regenta la capital colombiana, encabezados por Mockus, decidieron desintegrar la Empresa de Energía de Bogotá. EEB, para poder entregársela a su gusto a las multinacionales.

Dividir para reinar

Por Francisco Cabrera[*]

Hace trámite en el Congreso el proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, que de ser aprobado, será el más antipatriótico de los desarrollos derivados de la Constitución de 1991, pues conducirá a la división de la República, en un momento en el que es necesario defender la más férrea unidad frente a los embates recolonizadores del inmenso poder unipolar del imperialismo yanqui. Ya el gobierno de Samper comenzó a diluir nuestras fronteras al promulgar la Ley 191 de 1995, creando en esas regiones un régimen similar al de las zonas francas, que en este caso serán compartidas con las naciones vecinas, brindando mayores ventajas al saqueo de las multinacionales.

Única salida: apoyo a la producción nacional

Por Alfonso Hernández[*]

Desde mediados de julio la movilización campesina se extendió por todo el sur de Colombia. Comenzó en El Guaviare el día 15, cuando más de diez mil labriegos se congregaron en El Retorno dispuestos a marchar a San José, y cerca de 20 mil ocuparon la pista del aeropuerto de Miraflores. Se extendió luego al Putumayo, donde unos 60 mil agricultores tomaron los municipios de Mocoa, Puerto Asís, Orito, La Hormiga, Villagarzón y la inspección de El Tigre. Abarcó al Caquetá, departamento en el que cerca de 45 mil personas, que proceden de Itarca, San Vicente del Caguán, Doncello, Paujil, Puerto Manrique y otros, luchan por llegar a la capital, Florencia. Incluyó también varias localidades del Meta y Cauca y posteriormente otras regiones como Norte de Santander y Bolívar.