Paro Nacional de Docentes: un intento fallido

El pasado mes de mayo se frustró la aspiración del magisterio colombiano de reivindicar sus derechos.

El pasado mes de mayo se frustró la aspiración del magisterio colombiano de reivindicar sus derechos. La intención de los docentes de exigir mejoras laborales se vio perjudicada por intereses ajenos a su voluntad y la dignidad de los educadores fue traicionada por una dirigencia sindical que, pasando por el ridículo y una aparente ingenuidad política, exhibió una perversa representatividad.

A principios del año se realizaron actividades para dar a conocer las dificultades por las que atraviesa el sector educativo. Se trataba de preparar a la opinión pública sobre la urgencia de un Paro Nacional; una propuesta que nació del sentimiento de cientos de docentes que hemos visto cómo las políticas del gobierno han perjudicado la profesión. Quienes confluimos en la organización sindical reconocimos en dicha acción colectiva la oportunidad de hacerle frente a los problemas. El Paro era inminente, y cobraría fuerza en la medida en que el gobierno nacional no negociara las solicitudes consignadas en el pliego de peticiones que se radicó desde la Federación Nacional de Educadores (FECODE).

El fracaso del Paro

Es posible destacar tres razones que explican la fallida materialización del Paro, motivos que, a su vez, desataron una crisis al interior del magisterio y llevaron a declarar ilegitima la negociación. Esto, sin duda, se convierte en un “rio revuelto” para futuras discusiones al interior del gremio docente.

El primer motivo tiene que ver con los apresurados e infames acuerdos conseguidos por la mesa de negociación de la FECODE ante el gobierno nacional. La improvisada concertación de la central sindical reside en lo siguiente. El grupo de negociación radicó un documento con las exigencias del magisterio el día 20 de marzo, en conformidad con la legislación laboral y el Código Sustantivo del Trabajo: “las conversaciones de negociación de los pliegos de peticiones en esta etapa de arreglo directo durarán veinte (20) días calendario, prorrogables de común acuerdo entre las partes, hasta por veinte (20) días calendario adicionales”. A partir de esto se convocó a los docentes a una movilización nacional para 14 mayo, a un par de días de vencerse los términos de la negociación, según la misma FECODE, porque a la fecha no se había logrado ningún acuerdo en las mesas de concertación.

Esta situación mostraba un inminente Paro Nacional, pues en menos de cinco días sería imposible conseguir lo que no se había alcanzado en más de un mes; no obstante, y para sorpresa de la opinión pública y los docentes, se notificaron los “acuerdos y no acuerdos” aprobados por las partes frente al pliego de peticiones, tal como consta en el acta final de acuerdos de negociación firmada por el gobierno nacional y la FECODE el día 21 de mayo. Dicho documento no reparó las demandas del sector educativo oficial y se convirtió en la sentencia de muerte del Paro.

La segunda causa que afectó la realización del Paro fue la nefasta decisión de la Asamblea General de la FECODE, celebrada en Paipa en el mes de marzo, de llevar a cabo el 7 de junio las elecciones del nuevo Comité Ejecutivo de la Federación, para el periodo 2013-2017. Una resolución errada, pues en caso de concretarse el Paro, éste se vería manipulado por el proselitismo y el oportunismo de la coyuntura electoral. El tema fue discutido en los comités y asambleas locales, y se rechazó radicalmente. Sin embargo, la central sindical de la FECODE desconoció el llamado de las bases docentes, y en su boletín de prensa Nº 10 del 5 de junio, diez días después del fin de las negociaciones, ratificó el ejercicio electoral. Dicha decisión generó inconformismo entre los educadores y produjo que ciertas fracciones del sindicato se tomaran las instalaciones de FECODE, el  retiro masivo de afiliados al sindicato y la campaña por el voto en blanco.

Finalmente, y para complementar el panorama desolador, la débil unidad de la base sindical  se convirtió en un tercer factor que obstruyó la realización del Paro. Ésta se vio, en gran medida, confiada, obediente y sometida a las disposiciones de la dirigencia; nunca juzgó los ritmos de la negociación, y no tuvo, luego de los acuerdos negociados, una postura que defendiera el Paro.
Para concluir, la posibilidad de un Paro Nacional Indefinido se vio atropellada por los acuerdos de una dirigencia servil a los intereses del gobierno, que desconoce las intenciones y las demandas de la base sindical, y a la débil unidad del magisterio para alcanzar sus reivindicaciones al calor de la lucha.

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