Comentarios sobre una película

Es una cinta sobria, que a través de sus imágenes muestra el desarrollo de la guerra en un momento determinado; no hay héroes fantásticos que aniquilen a un batallón completo o que reversen el curso de los acontecimientos. Deja ver, de una manera que se ajusta a la realidad, lo que pudo haber ocurrido en ese enfrentamiento entre una fracción del Ejército Rojo y los soldados nazis.

Días atrás me encontré con una cinta de 2002 del llamado nuevo cine ruso: Zvezda, traducida al español como Estrella, señal de socorro. Dirigida por Nikolay Lebedev y trata de un episodio de la Segunda Guerra Mundial, ha sido merecedora de diferentes premios: Golden Eagle a la Mejor Música y la Mejor Fotografía, otorgado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de la Federación Rusa; Mejor Banda Sonora, por la Asociación de Críticos de Cine de la Federación Rusa, y la Antorcha Dorada en el VIII Festival de Pyongyang.

Relata la historia de un grupo de soldados soviéticos a quienes les es encargada la misión de integrar una cuadrilla de exploradores para conocer e informar por radio las posiciones, los movimientos y los planes del ejército alemán, que se encuentra apostado a lo largo de la frontera occidental rusa. Son jóvenes y, por sus rasgos físicos, parecían proceder de las diferentes repúblicas de la URSS. “Estrella” era el código con el cual estos militares se identificaban y hacían el reporte de los propósitos del enemigo.

Es una producción con una excelente fotografía, en la que se alternan imágenes de bellos paisajes, noches de un negro intenso y llenas de estrellas e impresionantes fogonazos de cohetes que al impactar en la oscuridad, ofrecen un efecto visual extraordinario. La música está a cargo del compositor ruso Alexéi Ribnikov, y sobresale por sus armonías penetrantes, colmadas de emocionantes sonidos; cada frase que suena se corresponde con un instante de la película. La melodía central es muy profunda, y es interpretada, principalmente, con instrumentos de cuerdas: aparece con un preludio de guitarra lento y nostálgico que transcurre de esta manera hasta que hacen su entrada los violines, creando una atmosfera bastante triste.

Es una cinta sobria, que a través de sus imágenes muestra el desarrollo de la guerra en un momento determinado; no hay héroes fantásticos que aniquilen a un batallón completo o que reversen el curso de los acontecimientos. Deja ver, de una manera que se ajusta a la realidad, lo que pudo haber ocurrido en ese enfrentamiento entre una fracción del Ejército Rojo y los soldados nazis. Sus actores reflejan naturalidad, parecen que fueran los propios personajes a quienes representan. Algunos pasajes revelan un ambiente muy propio de los episodios de batalla narrados en La Guerra y la Paz de Tolstoi; incluso, el teniente de los exploradores, Travkin, hace recordar al príncipe Andrei Bolkonski.

El filme carece de ese sensacionalismo característico de otras películas de su estilo. El lenguaje que se maneja se sujeta a las circunstancias y toma distancia de sus similares americanas, cuyo enemigo es demonizado o ridiculizado con adjetivos de toda índole. A diferencia del estereotipo vulgar que difundió la cinematografía estadounidense, en la que los rusos parecían autómatas, insensibles y dogmáticos, en la Estrella se retrata a los soldados soviéticos como personas normales, que defendieron los intereses de su patria tras la invasión de una tropa extranjera y, que en consecuencia, actuaron como debían hacerlo en una situación de guerra: no se los presenta como los salvadores del mundo, sino como partícipes de la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, es una película que detalla acertadamente la realidad.

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